La biotecnóloga tucumana Lorena Diblasi fue cesanteada del CONICET y ella misma vinculó esa decisión con sus investigaciones sobre las vacunas contra el coronavirus. La científica cuestionó el procedimiento administrativo que derivó en su salida y anunció que trabaja en la creación de una nueva institución científica en el país.
Diblasi, formada en la Universidad Nacional de Tucumán, encabezó un estudio que afirmó haber identificado 55 elementos químicos no declarados en vacunas contra el coronavirus de distintos laboratorios. Esas conclusiones, sin embargo, no constituyen evidencia científica validada de que las vacunas contengan componentes peligrosos no declarados. Las afirmaciones sobre supuestos riesgos deben distinguirse de los resultados establecidos por investigaciones científicas rigurosas.
En diálogo con Radio Real Politik, la investigadora sostuvo que su desvinculación respondió a un intento de silenciar sus cuestionamientos sobre las vacunas utilizadas durante la pandemia. “Fue una cesantía y expulsión. El sumario no tiene tipo legal ni razón de ser; claramente se quiere tapar todo este tema de las vacunas COVID-19”, afirmó.
El sumario que derivó en las cesantías
Según la información publicada, la cesantía de Diblasi y de su colega Marcela Sangorrín fue dispuesta el 9 de octubre, luego de un sumario administrativo originado en una presentación de los químicos Roberto Echenique y Alejandro Leciñana, de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires. Esa presentación fue elevada al CONICET por el decano Guillermo Durán.
Las investigadoras cuestionaron el procedimiento y sostuvieron que el informe utilizado para objetar su trabajo criticó la metodología del estudio sin realizar nuevos análisis químicos de laboratorio, según consignó el sitio Valle Online.
Diblasi también denunció que su situación forma parte de un escenario más amplio de cuestionamientos y presiones contra profesionales que investigan las vacunas. “No somos los únicos que levantamos la voz; responde a una idea mayor, orquestada, que incluye la censura, el hostigamiento a médicos y la negativa a realizar análisis toxicológicos”, sostuvo.
Estas acusaciones corresponden a declaraciones de la investigadora. La información disponible en la nota original no incluye una respuesta oficial del CONICET que permita establecer los fundamentos completos de la sanción.
Qué dice el estudio sobre las vacunas contra el COVID-19
Diblasi encabezó una investigación internacional publicada en la revista International Journal of Vaccine Theory, Practice, and Research, en la que sus autores afirmaron haber detectado 55 elementos químicos no declarados en muestras de vacunas de AstraZeneca, CanSino, Moderna, Pfizer, Sinopharm y Sputnik V.
El trabajo mencionó la presunta presencia de metales como cromo, arsénico y níquel, además de elementos utilizados en determinadas aplicaciones tecnológicas y científicas. Los autores también plantearon interrogantes sobre las nanopartículas lipídicas utilizadas en algunas vacunas de ARN mensajero.
No obstante, la detección de un elemento químico, por sí sola, no demuestra toxicidad ni permite concluir que una vacuna sea insegura. Para evaluar un eventual riesgo es necesario considerar la concentración, la forma química, la exposición y la validez de los métodos analíticos empleados. Las conclusiones atribuidas al estudio no deben confundirse con un consenso científico sobre la composición o seguridad de las vacunas contra el COVID-19.
La presentación en el Congreso
En noviembre de 2025, la diputada Marilú Quiroz, del PRO, organizó una jornada denominada “¿Qué contienen las vacunas?”, en la que participó Diblasi. Durante esa actividad, la investigadora presentó a José Daniel Fabián, una persona sobre la que se afirmó que determinados objetos metálicos se adherían a su cuerpo.
Ese tipo de demostraciones no constituye evidencia científica de que las vacunas generen magnetismo en el organismo ni permite establecer la presencia de componentes metálicos por efecto de la vacunación.
El proyecto de una nueva institución científica
Tras su salida del CONICET, Diblasi adelantó que trabaja en un proyecto para crear una nueva institución científica que reúna a profesionales de diferentes disciplinas y provincias. Según explicó, la iniciativa buscará desarrollar una red federal de investigadores y dar visibilidad a trabajos que, a su entender, no reciben suficiente difusión en los medios de comunicación.
“No quiero seguir trabajando en un lugar con esta falta de ética. Ya estamos gestando lo nuevo en cuanto a ciencia y técnica en la Argentina”, expresó.
Por el momento, la información difundida no precisa el nombre de la futura institución, su estructura ni la fecha prevista para su puesta en funcionamiento.


