La reforma del Código de Planeamiento Urbano de San Miguel de Tucumán avanza con propuestas para ordenar el crecimiento, reducir desigualdades, atender el déficit habitacional y prevenir inundaciones. En las audiencias públicas del Concejo Deliberante, la Facultad de Arquitectura de la UNT, el Instituto Provincial de Vivienda y la Secretaría de Obras Públicas expusieron sus diagnósticos.
El séptimo encuentro participativo, realizado el 30 de julio, fue encabezado por la FAU-UNT, con la presentación de Natalia Czytajlo, secretaria de Investigación y Posgrado. La especialista sostuvo que la actualización normativa permite al municipio definir de antemano el modelo urbano deseado, delimitando áreas urbanizables, sectores de desarrollo y espacios a preservar, junto con herramientas de gestión que distribuyan cargas y beneficios del crecimiento.
Los profesionales de la FAU-UNT abordaron cuatro dimensiones: urbana, interseccional, ambiental y jurídico-normativa. El diagnóstico remarcó la necesidad de recuperar una perspectiva metropolitana y aprovechar las conexiones este-oeste y norte-sur. Identificaron al noroeste de la capital, cercano al río Salí, como zona con potencial de expansión, pero advirtieron que el crecimiento periférico debe ir acompañado de infraestructura y servicios para no profundizar brechas.
“La matriz de desigualdad atraviesa a nuestra ciudad”, alertó Czytajlo, quien pidió que la planificación contemple las necesidades cotidianas de cuidado y abastecimiento, y no solo la separación de usos. La propuesta académica definió cinco líneas de acción: mejorar la habitabilidad; proteger identidad, cultura y patrimonio; delimitar áreas de preservación y desarrollo estratégico; promover usos mixtos; y favorecer la consolidación urbana.
Déficit habitacional y vivienda social
En la octava audiencia, el Instituto Provincial de Vivienda y Desarrollo Urbano (Ipvdu), a cargo de Hugo Cabral, puso el foco en el déficit habitacional. Cabral señaló que hay familias inscriptas desde hace más de una década esperando una vivienda, por lo que es urgente acordar cómo crecerá el municipio y cómo responderá a esa demanda acumulada.
El funcionario destacó que de los 323 barrios de la capital, 120 fueron construidos mediante programas estatales, lo que representa el 37,15% del total. “Esto demuestra la magnitud y urgencia de una problemática que requiere un abordaje complejo”, afirmó.
El Ipvdu propuso cuatro ejes: confeccionar un mapa de barrios con carencias de servicios; permitir el uso temporal de terrenos baldíos para actividades públicas a cambio de incentivos; aplicar recargos a propietarios de inmuebles ociosos o abandonados; y reservar suelo vacante para espacios comunitarios, además de reutilizar terrenos para viviendas de densidad media y concluir unidades inconclusas. También reclamó priorizar obras de integración sociourbana con distribución igualitaria del equipamiento.
Riesgo de inundaciones y plan de desagües
El secretario de Obras Públicas municipal, Claudio Bravo, presentó el Plan Director de Desagües Pluviales, actualmente en ejecución. Explicó que la gestión de Rossana Chahla recibió un sistema de drenaje con más de 65 años, capacidad insuficiente y sin planificación actualizada. El relevamiento detectó insuficiencia hidráulica generalizada, puntos críticos de inundación, infraestructura obsoleta y conexiones cloacales no controladas, entre otros problemas.
Bravo informó que el nivel de base del río Salí descendió al menos tres metros, un dato clave para la planificación. En abril del año pasado, se conformó una comisión de emergencias hídricas que determinó que el 47% del agua superficial de la capital desemboca en el canal Sur, el 40% en el río Salí y el 13% en el arroyo El Manantial. El objetivo es derivar parte de los caudales del norte hacia el río Salí para aliviar el canal Sur.
El plan de contingencia incluye obras como la del barrio 360 Viviendas y el proyecto Margarita-Panamá, además del colector Norte-Panamá, una infraestructura de 9,2 kilómetros que iría desde Campo Norte hasta el río Salí, para interceptar escurrimientos antes de que lleguen a zonas bajas. El municipio busca financiamiento para esta obra, que podría ser una solución estructural a uno de los principales problemas de la capital.

