miércoles, agosto 5, 2026

La pobreza subió al 30% en el primer trimestre y ya afecta a 14,6 millones de personas

La pobreza alcanzó al 30% de la población en el primer trimestre de 2026, lo que representa un incremento de 600.000 personas en comparación con el trimestre anterior, según datos de la consultora ExQuanti. La cifra interrumpe la tendencia a la baja que se había registrado tras el pico de 2024 y vuelve a poner en el centro del debate la precarización del mercado laboral y la pérdida de poder adquisitivo de los sectores más vulnerables.

De acuerdo con la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), la pobreza habría afectado a 14,6 millones de personas en los primeros tres meses del año, 1,8 millones más que en el tercer trimestre de 2025, cuando el índice se ubicó en 26,9%. La indigencia, por su parte, pasó del 6% al 6,5% en el mismo período.

La medición del Observatorio de la Deuda Social de la UCA coincide con estos números y señala una suba de 3,1 puntos porcentuales respecto del tercer trimestre de 2025. En tanto, la estimación del CEDLAS indica que la pobreza trepó de 28,2% a 30,1% entre los semestres de julio-diciembre 2025 y octubre 2025-marzo 2026.

Qué factores explican la interrupción de la baja

El freno en la recuperación de los ingresos, que se había sostenido por la desaceleración de la inflación, se combinó con un mercado laboral cada vez más precarizado. Según ExQuanti, la transferencia de empleos formales hacia informales y cuentapropistas generó una caída del poder adquisitivo, a pesar de que la economía logró incorporar ocupados.

“El aumento de la informalidad se produce, además, en un contexto en el que la recuperación de los ingresos reales comenzó a perder dinamismo. En consecuencia, aunque el mercado de trabajo logró incorporar ocupados, una proporción creciente de esas nuevas inserciones se concentró en empleos de menor calidad, con menores niveles de protección social y mayor vulnerabilidad de los ingresos junto a una caída del empleo asalariado registrado”, destacaron desde la consultora.

Si bien el ingreso nominal total creció un 35,6% interanual, por encima de las canastas que miden la pobreza, la distribución de los ingresos empeoró: el coeficiente de Gini pasó de 0,435 a 0,442. Esto implica que la mejora promedio no llegó de manera homogénea a todos los hogares.

Otro factor clave es la pérdida de poder adquisitivo de las jubilaciones, pensiones y asignaciones familiares, que se actualizan con dos meses de rezago. La aceleración de la inflación desde septiembre de 2025, que llegó a tocar un 3,4% mensual en marzo por el shock internacional, afectó directamente a estos ingresos. Además, la subrepresentación de los gastos de tarifas y servicios en el IPC debilita la capacidad de las transferencias para sostener a los hogares más vulnerables.

El empleo ya no protege de la pobreza

La proporción de personas ocupadas que viven en hogares pobres aumentó del 18,1% al 20,6% entre el tercer trimestre de 2025 y el primero de 2026, según el relevamiento de la UCA en base a la EPH. En el mismo período, los ocupados en hogares indigentes pasaron de 3,2% a 3,6%.

Esto significa que uno de cada cinco trabajadores es pobre y que el empleo dejó de ser una protección efectiva. En ese contexto, ExQuanti concluye que “el incremento de la pobreza registrado en los dos últimos trimestres resulta consistente con un mercado laboral que, si bien genera más empleo, lo hace con una composición más precaria y con una capacidad cada vez menor para sostener una reducción sostenida de la pobreza”.

La pobreza golpea con más fuerza a la niñez

La pobreza infantil también mostró un quiebre. Entre los niños, niñas y adolescentes de 0 a 17 años, la pobreza aumentó de 39,9% en el tercer trimestre de 2025 a 42,5% en el primero de 2026, un incremento de 2,6 puntos. El deterioro fue más intenso entre los niños de 0 a 4 años, cuyo nivel pasó de 34,3% a 38,7%, y entre los de 5 a 12 años, que escaló de 40,6% a 44,2%.

En los adolescentes de 13 a 17 años, el cambio fue menor, de 42% a 42,4%. Así, la pobreza infantil se ubicó 12,5 puntos por encima del promedio general.

La indigencia en el grupo de 0 a 17 años también aumentó, de 8,6% a 9,5%, con un deterioro especialmente marcado entre los niños de 5 a 12 años, donde pasó de 8,4% a 11,4%. En cambio, en los niños de 0 a 4 años disminuyó de 5,8% a 5,4% y en los adolescentes de 13 a 17 años, de 10,6% a 9,2%.

“Los datos todavía no muestran un aumento interanual de la pobreza, pero sí una interrupción inequívoca de su reducción. Moderado el efecto favorable de la desinflación y de los precios relativos, vuelven a ocupar el centro de la escena la debilidad distributiva, la informalidad, la subocupación y la insuficiente recuperación de los ingresos laborales. La ampliación del análisis confirma que la estabilidad del promedio nacional no equivale a una mejora social generalizada”, concluye la UCA.

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