Oscar Ruggeri apuntó contra Eduardo “Chacho” Coudet por la gestión del plantel de River y le reclamó que asuma su responsabilidad en el manejo del grupo, en medio de los rumores de malestar interno en el club de Núñez.
En el programa F90 de ESPN, el “Cabezón” fue contundente: “Yo como jugador te hablo. Como jugador… decís ‘no tengo nada que ver’. Sí, tenés que ver porque sos el entrenador y sos el que está parado adelante mío”.
Con esa frase, el campeón del mundo en México 86 puso el foco en que el DT no puede desentenderse de lo que ocurre puertas adentro, aunque las decisiones sobre bajas o relegaciones no dependan solo de él.
“Tenés que defender”: el rol de Coudet según Ruggeri
Ruggeri insistió en que el entrenador debe responder por el manejo del grupo: “Hoy sacaste a mi compañero, a mi amigo, al que sea, mañana me sacás a mí, pasado sacás al otro… Tenés que defender. Tenés que defender. ¿Cuál es la parte del Chacho? El vestuario”.
Para el exdefensor, sostener el clima interno es una tarea que le corresponde directamente a Coudet, más allá de que la dirigencia también participe en las decisiones sobre la continuidad de los jugadores.
La convivencia diaria, el punto central
En el debate sobre cómo se manejan estas situaciones en otros países o por decisión institucional, el “Cabezón” remarcó que la convivencia diaria afecta a todo el grupo: “El tema es que están acá y se están yendo a entrenar a la mañana… por ahí estás desayunando junto con uno de ellos y salen en dos autos, uno va para un lado, el otro va para el otro y juegan para el mismo equipo. Quieras o no, son jugadores de River”.
Esa descripción del día a día —desayunos compartidos, entrenamientos separados, autos que parten en direcciones distintas pero hacia el mismo objetivo— grafica la tensión que, según Ruggeri, se vive en el vestuario del Millonario.
El “carrito de pescado”: una comparación con otra época
Por último, Ruggeri recordó cómo se manejaban históricamente los casos de jugadores no considerados y diferenció aquella época de la separación actual: “El ‘carrito de pescado’ existió toda la vida. Pero en el ‘carrito de pescado’ entrenábamos a la mañana, nos cambiábamos todos juntos, salíamos… el ‘carrito de pescado’ iba para allá y los demás entrenaban con el entrenador, pero estaban ahí”.
La distinción que traza el “Cabezón” es clara: los relegados siempre existieron en el fútbol argentino, pero lo que cambió es el grado de separación física y cotidiana entre esos futbolistas y el resto del plantel, algo que, a su entender, profundiza el desgaste del vínculo interno.

