En varias provincias, casi la mitad de las familias recurren a sus ahorros para cubrir gastos corrientes, según datos de la Encuesta Permanente de Hogares procesados por Argendata. Mendoza encabeza el ranking con un 50,3% de hogares que usan dinero guardado para sobrevivir.
El fenómeno refleja una estrategia de supervivencia cada vez más extendida entre los hogares argentinos, que ven cómo sus ingresos habituales no alcanzan para sostener el consumo básico. La pérdida del poder adquisitivo, el encarecimiento de los servicios y la precarización laboral son algunos de los factores que explican esta tendencia.
Las provincias donde más se gastan los ahorros
Según el relevamiento, Mendoza lidera el ranking con un 50,3% de hogares que utilizan ahorros para llegar a fin de mes. Le siguen La Pampa (49,8%), Santa Cruz (48,3%) y San Juan (47,5%). También superan el 40% Tierra del Fuego y CABA.
En el otro extremo, las provincias con menor porcentaje son Santa Fe (16,4%), Santiago del Estero (12,1%), Chaco (10,7%) y San Luis, que registra el valor más bajo con apenas 5,4%.
Morosidad récord y endeudamiento creciente
Además de gastar ahorros, las familias se endeudan cada vez más. La morosidad en los créditos a hogares alcanzó el 10,6% del total, muy por encima del 2,8% registrado antes de la gestión de Javier Milei. En el crédito al consumo, la mora subió del 2,5% al 12,1%, casi cinco veces más.
El ministro de Economía, Luis Caputo, relativizó la situación al afirmar que “la gente pensó que la inflación iba a licuar las deudas”. Sin embargo, los datos muestran que el incumplimiento de pagos supera incluso los niveles de la pandemia.
El empleo se precariza
El informe también destaca que la modalidad laboral que más creció en la última década fue el monotributo, con un incremento del 67%, mientras que el empleo asalariado privado apenas creció un 2%. Esto evidencia una inserción laboral más precaria e inestable, que dificulta aún más la capacidad de ahorro de las familias.
“Entre ahorros que se agotan y deudas que crecen, los hogares argentinos enfrentan una economía cada vez más difícil de sostener”, concluye el análisis.

