El gobernador le pidió más acción a su gabinete, se puso al frente del PJ y trazó una línea divisoria con Manzur, en un movimiento que busca consolidar su liderazgo de cara a 2027.
En un giro que marca un antes y un después en la política provincial, el mandatario decidió tomar el control directo del Partido Justicialista, desplazando a la vieja guardia y enviando una señal clara de que no tolerará demoras en la gestión.
La movida se da en un contexto de tensiones internas, donde el jaldismo busca diferenciarse del manzurismo y proyectar una imagen de renovación. Fuentes cercanas al gobernador confirmaron que la decisión fue tomada tras evaluar el rendimiento de su equipo y la necesidad de acelerar obras clave.
“Haré hasta lo imposible para mantener la unidad”, declaró Acevedo en relación a los cambios en el PJ, aunque la jugada de Jaldo dejó en claro que la unidad será bajo sus términos. La interna peronista, que parecía dormida, vuelve a tomar temperatura.
El gobernador también aprovechó para pedirle a sus ministros que “salgan a la calle” y muestren resultados concretos, en un intento por recuperar la iniciativa política y evitar que el desgaste natural de la gestión afecte sus aspiraciones reeleccionistas.

