En siete de cada diez expedientes por violencia interpersonal en Tucumán aparece un arma de fuego, según datos del Ministerio Público Fiscal. La estadística se conoce después de dos episodios graves en el microcentro que reavivaron el debate sobre la seguridad en la provincia.
Los números oficiales muestran una tendencia que preocupa a las autoridades. Durante 2025, se registraron 11.538 lesiones dolosas, un 6% más que el año anterior, y 23.911 amenazas, también con un incremento del 6%. Esto equivale a 32 lesiones por día y 66 amenazas diarias.
En lo que va de 2026, la violencia interpersonal creció un 20% según estimaciones del Ministerio Público Fiscal. Además, en nueve de cada diez casos aparece el consumo problemático de sustancias o vínculos con el narcotráfico.
Los homicidios también aumentaron: 22 en lo que va del año, un 16% más que en el mismo período de 2025. La violencia intravecinal es el principal móvil, con nueve casos, seguida de femicidios y homicidios vinculados al narcotráfico, con cuatro cada uno.
Un fiscal consultado señaló: “No hay una zona en particular. Obviamente, los hechos que se registran en pleno centro generan mayor conmoción, pero esta es una tendencia que se extiende a toda la provincia”.
Vecinos consultados reflejan la misma inquietud. Justina, estudiante universitaria, dijo: “Si esto pasa en el centro, ¿qué les queda a los lugares más alejados?”. Juan Carlos, empleado gastronómico, agregó: “Estamos viviendo en una sociedad enferma”. Fernando, jubilado, criticó al sistema judicial: “Aquí cualquiera se hace el bravo y queda suelto”.
El gobernador Osvaldo Jaldo calificó los hechos como “aislados” y defendió la presencia policial en el microcentro. “Prácticamente hay un efectivo en cada esquina”, reconoció, aunque admitió que los episodios son difíciles de evitar.
El jefe de Policía, Joaquín Girvau, había anticipado la alerta: “La violencia intrafamiliar, vecinal y comunitaria viene en aumento. Se requiere un abordaje interministerial urgente”.
El debate ya no es si la violencia creció, sino cómo detener una tendencia que amenaza con instalarse como constante en la vida cotidiana de la provincia.

