La escalada bélica en el Golfo Pérsico mantiene al crudo cerca de los 100 dólares por barril, eleva las tasas largas del Tesoro estadounidense y condiciona la decisión que la Reserva Federal anunciará la próxima semana. En este escenario, el diálogo entre un periodista y Gordon Gekko repasa las estrategias del secretario del Tesoro, Scott Bessent, y los riesgos que se acumulan para la economía real.
El petróleo ronda los 98 dólares por barril tras el resurgimiento de la actividad militar y las represalias iraníes en el estrecho de Ormuz y contra Arabia Saudita, a través de los hutíes. El barril de Brent superó esa cifra después de haber estado cerca de los 80 dólares a principios de agosto, cuando Bessent anticipaba un acuerdo con Irán y un cese de fuego de 30 a 60 días.
La promesa de recompras y su efecto en los bonos
El anuncio de mayores recompras de deuda por parte del Tesoro evitó una convulsión en el mercado de bonos. Bessent había anticipado las represalias iraníes y su impacto en el crudo, y con esa medida contuvo un aumento brusco de las tasas largas. Sin embargo, la tasa de 10 años subió de 4,63% a 4,80% desde el 8 de agosto, incluso después de conocerse la ampliación de las recompras. La primera operación de recompra se realizará el jueves.
Gekko señala que Bessent, un veterano en la vigilancia de bonos, busca apaciguar el vértigo y desarmar las posiciones cortas antes de una posible explosión. “El mío es frenarlas y que todos sepan que, tal vez, la situación no es un camino de una sola dirección”, explica. Aunque la crisis inmediata se desactivó, la dirección de las tasas no cambió, y el analista sostiene que no lo hará mientras no cese la suba del crudo.
El conflicto con Irán y sus derivaciones
La prioridad de Trump es asfixiar a Irán, lo que llevó a lanzar sanciones económicas “nunca vistas” contra quienes colaboren con Teherán. No obstante, Gekko considera que estas medidas no son relevantes: “Nadie colabora más con Irán que China, y ninguna compañía china ha sido ni siquiera rozada”. La mejor defensa de Irán, en este contexto, es que suba el precio del petróleo, y el gobierno estadounidense deberá lidiar con las consecuencias.
Para destrabar el paso por Ormuz, Gekko sugiere que se podría llegar a un acuerdo similar al Memorándum de Entendimiento firmado a mediados de junio, aunque con un costo mayor. “Súmele diez dólares al barril y la encontrará”, responde, al tiempo que advierte que la presión también vendrá por el aumento en el precio de la nafta y el diésel.
Elecciones, Wall Street y la Fed
Con las elecciones del 3 de noviembre en el horizonte, Gekko considera que Trump no será insensible al riesgo de un parate económico, aunque su principal foco hoy sea escalar el conflicto. Wall Street, por su parte, se mantiene resiliente porque el mercado supone que no habrá una crisis energética disruptiva, pero esa misma recuperación, impulsada por el boom de la inteligencia artificial, complica a los bonos.
La próxima reunión de la Fed es la de mayor incertidumbre en años. Gekko espera una suba de tasas de un cuarto de punto, liderada por Kevin Warsh, aunque reconoce que la presión política de Trump es enorme. “El costo de erosionar la credibilidad de la Fed será cada vez más alto”, afirma, y ve a Bessent más desafiado por este flanco que por la guerra en Irán.

