Mayo se convirtió en un mes determinante para el programa económico de Javier Milei, que necesita demostrar que puede sostener simultáneamente la desaceleración de la inflación, la estabilidad del dólar y la recomposición de reservas sin saltos cambiarios abruptos.
El IPC de abril marcó una suba mensual de 2,6%, por debajo del 3,4% de marzo, lo que representó la primera desaceleración luego de varios meses de aceleración. La inflación interanual se ubicó en 32,4%.
Según el Banco Central, la moderación respondió a la reversión de factores estacionales, a una menor presión sobre alimentos y a la estabilidad cambiaria de las últimas semanas. En el mercado creen que mayo podría mostrar otra desaceleración, aunque persisten riesgos por ajustes tarifarios pendientes y el precio internacional de la energía.
El dólar oficial cerró otra semana debajo de los $1.400 y profundizó la calma cambiaria. La brecha entre los distintos tipos de cambio continúa acotada. El REM proyecta para mayo un tipo de cambio promedio de $1.410 y espera una devaluación moderada para el resto del año, incluso por debajo de la inflación esperada.
El dólar blue encadenó su segunda semana consecutiva en baja y volvió a acercarse a los $1.400, en un escenario de menor presión cambiaria. La caída del paralelo se explica por tasas reales positivas, menor emisión monetaria y mayor oferta de divisas en el mercado financiero.
El Banco Central logró comprar casi u$s600 millones en la última semana, aunque las reservas brutas volvieron a caer y quedaron al borde de los u$s46.000 millones. Ese contraste refleja una de las principales preocupaciones de los analistas: si bien el flujo diario de compras mejoró, el stock de reservas todavía luce bajo para sostener una normalización financiera plena.
El riesgo país continúa resistiéndose a perforar de forma sostenida la zona de los 500 puntos básicos. La administración de Milei necesita que siga bajando para recuperar acceso pleno al financiamiento internacional y mejorar las condiciones de refinanciamiento de deuda.
El escenario base que manejan bancos y consultoras combina cuatro variables: dólar relativamente estable, inflación descendente, tasas reales positivas y crecimiento moderado de la actividad. Sin embargo, el mercado identifica focos de riesgo: la necesidad de fortalecer reservas, la persistencia de un riesgo país elevado, la dependencia de financiamiento externo y la sensibilidad del esquema cambiario ante turbulencias globales.
Para el Gobierno, mayo funciona como un examen sobre la viabilidad del esquema económico. Si logra sostener la estabilidad del dólar, mantener la inflación en descenso y mejorar el frente externo, el oficialismo buscará consolidar la idea de que comenzó una etapa de mayor normalización macroeconómica.

