En la Argentina, el 50% más pobre destina más de un tercio de sus ingresos a impuestos, mientras que el 10% más rico tributa apenas un cuarto. La presión tributaria sobre los sectores de menores ingresos ya es la segunda más alta de América Latina, según un informe del Instituto Argentina Grande (IAG).
Mientras ministros, legisladores y dirigentes libertarios se anotaron en el régimen de blanqueo de capitales impulsado por el gobierno de Javier Milei, la carga impositiva recae cada vez más sobre los que menos tienen. Las rebajas en Bienes Personales, la reducción de retenciones y los beneficios fiscales para grandes inversiones forman parte de una misma orientación: aliviar la presión sobre patrimonios elevados y grandes empresas, mientras el ajuste se sostiene sobre salarios, jubilaciones y consumo.
Más impuestos a los más pobres
El peso de Bienes Personales en la recaudación cayó de 7,2% en 2023 a 1,5% en la gestión libertaria. Al mismo tiempo, el Estado depende cada vez más del IVA, que golpea proporcionalmente más a los hogares de menores ingresos. Según el IAG, “la recaudación depende cada vez más del IVA, pero en un contexto de merma por la caída de la actividad”. Entre agosto de 2025 y abril de este año, la recaudación tributaria acumuló nueve meses consecutivos de caída real.
“La presión impositiva sobre el 50% más pobre es del 36%, mientras que el top 10% tributa 26% de su ingreso”, precisaron desde el IAG. En la región, solo Brasil supera a Argentina en presión tributaria sobre los más pobres.
Un documento de la Plataforma Tributaria Latinoamericana y del Caribe señaló que en América Latina el 10% superior capta alrededor del 60% del ingreso nacional regional, mientras el 50% inferior recibe apenas el 7%. En Argentina, en 2024 el 50% inferior participaba con apenas el 12,2% de la renta nacional antes de impuestos y con solo el 4,5% de la riqueza neta.
“Estos datos muestran que la concentración patrimonial es aún más profunda que la desigualdad de ingresos”, evaluaron desde el Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPYPP), que pidió una reforma tributaria que grave la riqueza acumulada.
La reforma que exige el FMI
El nuevo Staff Report del FMI sobre Argentina exige una reforma tributaria que, según el IPYPP, “alivia la carga a los patrimonios, exportadores y grandes inversiones, mientras amplía impuestos sobre salarios, consumo, monotributo e impuestos internos”. El organismo propone recaudar 3,3% del PBI mediante IVA, Ganancias personales a asalariados, monotributo, combustibles y tabaco.
En Ganancias, se pretende que pague al menos el 20% de los asalariados formales, con un piso de $2,4 millones brutos. “Presentar esos ingresos como ‘altos salarios’ supone desconocer que apenas superan el umbral de subsistencia de un hogar”, advirtieron desde el IPYPP. En el monotributo, el FMI estima recaudar 1% del PBI, casi siete veces la recaudación actual, lo que afectaría a las categorías medias y bajas: el 78,4% de los aportantes factura por debajo de $2,1 millones.
El organismo también recomienda ajustar sobre partidas sensibles: focalización del gasto social, recorte de subsidios energéticos, reducción de salarios públicos y priorización de la obra pública.
Bajar impuestos no garantizó más inversión. Durante el gobierno de Mauricio Macri se destruyeron 23.630 empresas, y en lo que va de la administración Milei ya se perdieron 24.440 firmas. Desde el IPYPP propusieron “una sobrealícuota a patrimonios superiores al millón de dólares que permitiría recaudar USD 4.007 millones alcanzando apenas al 0,07% de la población”.
En definitiva, la reforma no busca solo recaudar, sino definir quién paga el ajuste.

