Las importaciones a través del sistema courier alcanzaron un récord de USD 115 millones en mayo, un 84,4% más que el mismo mes de 2025, consagrando una tendencia que contrasta con el derrumbe del consumo masivo y el cierre de miles de comercios en la Argentina.
Impulsadas por la apertura comercial, la apreciación cambiaria y la desregulación económica, las operaciones de compras al exterior se duplicaron en lo que va de 2026. Según datos de la consultora Analityca, entre enero y mayo acumulan USD 518 millones, un 113,2% más que en el mismo período del año anterior.
La resolución 5608/2024, que elevó de USD 1.000 a USD 3.000 el tope por envío bajo el régimen courier, amplió significativamente las posibilidades de compra en el exterior. Aunque el canal aún representa una porción reducida del total importado, ya se ubica entre las tres categorías más relevantes a nivel de posiciones arancelarias.
La contracara del consumo global
Mientras las empresas de logística y plataformas internacionales aceleran su expansión, el consumo masivo registró una caída interanual del 1,6% en mayo, según la consultora Scentia. En el acumulado del año, la contracción alcanza el 3,0%, con bajas más pronunciadas en supermercados de cadena (-4,2%), mayoristas (-1,6%) y autoservicios independientes (-1,3%).
En el último año cerraron 3.109 firmas del sector comercial, y las ventas en supermercados cayeron en las 24 jurisdicciones del país respecto de 2023. La encuesta de tendencias de negocios del INDEC indica que más del 70% de las empresas espera igual o menos ventas por la caída de la demanda local.
El rol de la industria en la demanda de dólares
La menor actividad industrial redujo la necesidad de importar insumos y bienes intermedios, lo que alivió la presión sobre el tipo de cambio. Un informe del Banco Provincia destaca que el sector industrial pasó de demandar USD 4.000 millones en el promedio 2012-2023 a USD 2.000 millones en 2026.
Sin embargo, la dinámica de las importaciones es dual: mientras los insumos productivos (sin energía) están un 20% por debajo de 2023, los bienes finales se dispararon casi un 70% por encima. Esto refleja que crecen los dólares destinados a importar productos terminados, en detrimento de los que se usan para producir localmente.
El fenómeno expone una de las tensiones centrales del modelo económico actual: sectores vinculados a la importación y la logística se expanden, mientras la producción local pierde competitividad y empleo en una economía cada vez más abierta y dolarizada.

