sábado, agosto 8, 2026

Vandalismo en San Miguel de Tucumán: 433 luminarias destruidas en poco más de un año

En poco más de un año, 433 luminarias fueron destruidas o robadas en San Miguel de Tucumán, según un informe técnico municipal. El vandalismo contra el mobiliario público se convirtió en uno de los principales gastos de la capital.

El subsecretario de Gestión Estratégica y Documentación, Humberto Ponce de León, señaló que se trata de uno de los problemas más graves y complejos de resolver, vinculado a la falta de educación ciudadana y al bajo sentido de pertenencia.

El informe, elaborado por la Dirección de Gerencia de Datos, detalla que la agresión directa a las luminarias es la modalidad más frecuente: 246 casos (56,8%), incluyendo sustracción completa, rotura de lámparas y robo de controladores electrónicos.

El cableado ocupa el segundo lugar, con 57 intervenciones (13,2%), por robo de conductores de cobre. Aunque menos numerosos, estos episodios generan altos costos al exigir la reposición de extensos tramos.

Daños en columnas y apagones

Las columnas sufrieron 50 daños (11,5%), forzando ventanas de inspección para robar componentes internos. Se registraron 45 apagones generales (10,4%) que dejaron sin luz cuadras completas.

También hubo 11 afectaciones mixtas (2,5%), nueve sabotajes a cajas de control (2,1%) y nueve daños estructurales en postes. En plazas se documentaron dos intervenciones (0,5%) y tres robos de tapas de borneras (0,7%). Un caso extremo (0,2%) obligó a clasificar la destrucción como obra nueva.

Casos concretos y mercado ilegal

En el barrio 130 Viviendas, las líneas de acometida fueron robadas tres semanas después de su reparación. En la plaza Ciudadela, dos columnas dañadas y cables cortados al ras complicaron la recuperación. En la plaza del barrio Roselló, destruyeron 10 columnas bajas y robaron cuatro reflectores de 200 vatios.

El informe alerta sobre un mercado informal de lámparas led y conexiones clandestinas. En avenida Alem y Bolívar se desmanteló una conexión ilegal montada por vendedores ambulantes sobre un buzón de semáforos.

Para la Municipalidad, la reposición constante desvía fondos que podrían mejorar otros servicios. El diagnóstico plantea que reducir los daños es tan importante como aumentar las reparaciones, y requiere un cambio en la conducta ciudadana.

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