domingo, octubre 25, 2026

Solano Vera: el colapso vial que crece sin control mientras las alarmas suenan solo para la Perón

Un lector advierte que la avenida Solano Vera, en San Pablo, ya soporta un colapso de tránsito cotidiano mientras el debate público se concentra en el proyecto de 10 edificios sobre la avenida Perón, en Yerba Buena.

En las últimas semanas, el anuncio de un desarrollo inmobiliario de 10 edificios sobre la avenida Perón generó asombro y una ola de cuestionamientos por el eventual colapso vial e infraestructural que podría provocar en esa zona de Yerba Buena. Para el autor de la carta, esa reacción revela una vara selectiva a la hora de evaluar el crecimiento del municipio.

Mientras la atención se posa en la Perón, a pocos minutos de allí, sobre la traza de la ruta provincial 339 desde el Camino de Sirga hacia el sur —conocida como avenida Solano Vera—, el crecimiento inmobiliario avanza desde hace años a pasos agigantados. Lo hace, según el texto, ante la pasividad de los planificadores urbanos de la provincia y del municipio de San Pablo.

Un corredor que nunca dejó de ser ruta

El contraste salta a la vista para quien recorre la zona. Sobre la traza y los laterales de la Solano Vera conviven más de 9 barrios cerrados, 4 edificios —con proyectos para 7 más—, canchas de fútbol y hasta un colegio privado. A ellos se suman 4 barrios más conectados a través del tramo que une la Solano Vera con la ruta provincial 301.

Son proyectos, negocios y lugares de recreación que suman miles de familias a un corredor que, en su esencia y diseño original, nunca dejó de ser una simple ruta.

El verdadero escándalo, sostiene el lector, no es que se construya, sino que el ámbito político permita una expansión a discreción sin haber transformado la infraestructura vial de soporte. La avenida soporta un tráfico diario monumental y heterogéneo: camiones de gran porte, un caudal incesante de automóviles particulares y una masa crítica de motocicletas y bicicletas que se arriesgan a diario en un trazado obsoleto.

Deficiencias que se repiten en cada cuadra

El texto enumera fallas estructurales que, a su juicio, gritan auxilio en cada cuadra. La primera es la inexistencia de carriles de giro: para doblar a la izquierda hacia cualquiera de los barrios o complejos, los conductores deben detenerse y cruzar peligrosamente sobre los carriles centrales, lo que genera un riesgo constante de choque frontal o en cadena.

La segunda es la falta de banquinas y su estado desastroso. Prácticamente no existen o se encuentran deplorables, llenas de baches, desniveles y obstáculos, lo que impide cualquier maniobra de emergencia o banquina de escape.

La tercera es la ausencia de seguridad vial: la señalización horizontal y vertical brilla por su ausencia, y la escasez de semáforos sincronizados o rotondas adecuadas convierte los accesos a los barrios cerrados en una ruleta rusa, especialmente en las horas pico.

Resulta llamativo, remarca el autor, que las alarmas del colapso urbano se enciendan selectivamente para grandes anuncios en la avenida Perón, mientras se ignora por completo que en la Solano Vera el colapso ya es una realidad cotidiana.

El Estado no puede limitarse a ser un mero espectador ni un simple mostrador de sellos que recauda por autorizar construcciones, afirma. Es obligación del ámbito político y de los gobernantes adecuar, ensanchar y modernizar la infraestructura vial de la región antes de que las rutas sigan poniendo en juego la seguridad de los vecinos.

Seguir emitiendo permisos de edificación sin que el poder político asuma su responsabilidad de invertir en obras públicas es condenar a toda la comunidad a vivir en una trampa de tránsito permanente, concluye la carta firmada por Jesús Rojas.

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