El Noroeste Argentino (NOA) muestra un comportamiento climático inusual bajo el fenómeno de El Niño/Oscilación del Sur (ENOS). Según el último informe del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), las lluvias podrían alcanzar niveles históricos en dos meses clave.
El trabajo, titulado “Climatología de la Precipitación por Regiones para los Eventos El Niño y Monitoreo del Caso Actual”, detalla que en los últimos 45 años la región no registró tendencias sostenidas de acumulación de agua como otras zonas del país. Sin embargo, el organismo advierte que el actual evento, catalogado como “Muy Fuerte”, podría modificar ese patrón.
Qué dicen los datos del Pacífico
Para entender el fenómeno, el SMN explica dos conceptos centrales: la climatología de la precipitación y la temperatura de la superficie del mar (TSM). La primera analiza el comportamiento promedio del clima y las lluvias a lo largo de décadas; la segunda mide la temperatura en la capa superior del océano Pacífico ecuatorial.
Cuando esa temperatura supera los valores normales durante varios trimestres consecutivos, se activa la fase cálida conocida como El Niño, que altera la circulación atmosférica y el régimen de lluvias en todo el planeta.
Actualmente, el Pacífico ecuatorial atraviesa un calentamiento excepcional. Los registros del SMN indican anomalías térmicas superiores a +3,5 °C cerca de las costas sudamericanas, junto con un debilitamiento de los vientos alisios y un Índice de Oscilación del Sur en valores negativos estables. Los modelos dinámicos y estadísticos estiman un 100% de probabilidad de que la fase de El Niño continúe intensificándose, con más de un 90% de posibilidades de consolidarse como un evento de intensidad “Muy Fuerte”.
El historial de El Niño en el NOA
Entre 1981 y 2025, el SMN contabilizó 14 eventos de El Niño en Argentina. Cinco fueron de intensidad débil, cuatro moderados y cinco fuertes o muy fuertes, entre ellos los ciclos de 1982/83, 1997/98 y 2015/16. A diferencia del Litoral o la zona núcleo, donde el agua suele ser abundante durante casi todo el ciclo, el NOA mostró matices particulares según la fuerza de cada episodio.
El gráfico de evolución promedio de la anomalía de precipitación acumulada para el NOA revela una tendencia decreciente de lluvias entre febrero y junio durante los eventos fuertes. No obstante, ante un evento de la magnitud esperada para este año, los datos históricos indican que los excesos de lluvia se concentran principalmente en diciembre y enero. En el promedio ponderado de los casos fuertes y muy fuertes, la señal de exceso pluviométrico se extiende de manera continua desde noviembre hasta febrero.
En contraste, durante episodios de intensidad moderada, la región ha experimentado la señal opuesta: déficits de agua entre enero y abril.
Los meses críticos para El Niño 2026/2027
De cara al evento actual, el reporte del SMN advierte un punto de partida atípico para las provincias del noroeste. Aunque el invierno es parte de la habitual estación seca en la región, este año la zona vivió condiciones inusualmente húmedas que se prolongaron con anomalías positivas durante septiembre.
Con la perspectiva de un fenómeno clasificado como muy fuerte para los próximos meses, las miradas están puestas en el comportamiento del tiempo al cierre de la primavera y el inicio del verano, período en el que históricamente la atmósfera descarga su mayor impacto en el NOA.
Fuente: Servicio Meteorológico Nacional (SMN).

