miércoles, octubre 28, 2026

Quién es Parajón, el rescatista que coordina la búsqueda de Moyano en el Ñuñorco

Hernán Parajón, experto en rescate de alta montaña, está al frente del operativo para encontrar a Raúl Alfredo Moyano, el docente jubilado de 59 años desaparecido el 12 de octubre en el cerro Ñuñorco, en El Mollar. En una entrevista con el periodista Federico van Mameren, el rescatista reflexionó sobre la montaña, el riesgo y la esperanza de hallar con vida al caminante.

Moyano es oriundo de Río Seco, Monteros, y vive en Bariloche. Estaba de visita en Tucumán y emprendió una caminata en solitario cuando se perdió. Desde entonces, más de 100 personas participan del operativo, que incluye drones, un helicóptero y un campamento avanzado a 3100 metros de altura, en condiciones de niebla, lluvia y nieve.

Dos datos objetivos y varias hipótesis

Parajón explicó que el equipo trabaja con dos datos concretos: la cumbre y la cara del cerro donde llegó la señal del celular. A partir de ellos se plantean distintas hipótesis. “No es lo mismo lo probable que lo posible. Empezamos a trabajar en la zona de lo probable y después seguimos con el ejercicio de lo posible”, sostuvo.

El rescatista también se refirió a lo que representa la montaña para quienes la practican. “No es ni amiga ni enemiga; ni una cosa ni la otra. La lucha más grande somos nosotros mismos y los errores. La montaña es paisaje, el problema somos nosotros. Son nuestros propios miedos los que enfrentamos ahí, nuestra propia ignorancia”, afirmó.

Contó que se inició en el montañismo porque sus hermanos mayores ya eran montañistas y que lo atrajo la tranquilidad y la paz. “Por ahí el ruido y la vorágine de la vida en la ciudad no nos dan tiempo a encontrarnos con nuestras propias emociones y nuestros propios pensamientos. El montañismo genera esos momentos en los cuales uno está desconectado de la tecnología, está desconectado de todo eso y vuelve a un estado mucho más primitivo y se conecta con uno mismo”, señaló.

El riesgo, una parte inevitable de la aventura

Parajón recordó que empezó como deportista y que, cuando en un campamento alguien no llegaba o pedía ayuda, la búsqueda se armaba de manera espontánea. Añadió que perdió varios amigos en la montaña, entre desaparecidos y muertos. “Son deportes de aventura y la aventura lleva implícito un riesgo. Por supuesto que uno estudia y se forma, pero aun así, aventura, nos guste o no, significa riesgo”, puntualizó.

Entre sus propios momentos de peligro, relató que en el Aconcagua lo sorprendió una tormenta con vientos de 100 km/h y nieve, y que el frío era tal que no podía ni quitarse los guantes para leer el GPS. Junto a un francés, al que el viento le había partido la carpa, reconocieron el terreno a 5500 metros y llegaron a un refugio a 5950. “Se hace eterno el tiempo y uno sabe que si no lo resuelve no sale. Pero bueno, lo pude resolver”, recordó.

“Al estar ahí con la muerte, uno se siente vivo. Justamente ahí uno se da cuenta de que los problemas que tiene no son tan graves; se produce un reordenamiento de las prioridades”, reflexionó. Para cuando alguien se pierde, recomendó controlar la respiración y recurrir a lo aprendido en la formación. “Es importante no desesperarse, porque es lo único que permite pensar”, indicó.

El recuerdo de Malli Mastan Babu y la importancia del equipo

El presidente de la Fundación Cumbres Andinas recordó el rescate de un amigo, el montañista indio Malli Mastan Babu, récord Guinness por haber completado las siete cumbres más altas de los continentes y los polos. Contó que la embajada argentina en la India lo llamó, a fines de marzo de 2015, para que se hiciera cargo del operativo de manera privada, porque Mastan Babu había dejado dicho que lo llamaran a él si le pasaba algo. Añadió que acudieron montañistas de todo el país y un helicóptero de Mendoza. “Vino Mariano Galván, que era ‘el Messi’ del montañismo”, dijo. Parajón contó que precisamente Galván halló a Mastan Babu, muerto junto a su carpa, a 6000 metros, en un nevado de Tres Cruces, y que este murió dos años después en el Nanga Parbat, en el Himalaya.

Respecto del equipo para adentrarse a la alta montaña, Parajón contó que usa pilas de litio que soportan entre -30 °C y -40 °C, y radios VHF para comunicarse. “No comparto la idea de usar celulares en montaña. Yo tengo un GPS, que es un aparato diseñado para soportar determinadas condiciones; si el celular muere uno pierde dos cosas: las comunicaciones y la orientación”, consideró.

El coordinador del operativo anticipó que regresa al cerro junto a la patrulla de rescate de la Policía de Mendoza y a la Gendarmería Nacional, y que todos los días se reúnen para analizar el clima y la factibilidad de los rastrillajes. “Tengo la esperanza de encontrar a Raúl con vida”, subrayó.

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