jueves, octubre 1, 2026

San Miguel de Tucumán acelera desagües y debate un plan maestro ante un verano con lluvias intensas

San Miguel de Tucumán entró en la etapa previa a la temporada de tormentas 2026-2027 con obras de desagüe en marcha, un plan municipal de contingencia y un proyecto en el Concejo Deliberante para reformular el drenaje urbano a largo plazo. Las medidas apuntan a reducir los anegamientos en una ciudad altamente impermeabilizada y llegan tras un ciclo de precipitaciones extraordinarias que volvió a exponer la vulnerabilidad de varios barrios.

La inquietud crece ante las perspectivas de un verano con lluvias potencialmente intensas y el escenario climático asociado a El Niño. En zonas cercanas al Canal Sur, como el cruce con avenida Néstor Kirchner, vecinos que ya sufrieron el ingreso de agua a sus viviendas reclaman que las intervenciones preventivas estén terminadas antes de las tormentas más fuertes.

Un antecedente de lluvias récord

Los registros explican parte de esa preocupación. Según la sección Agrometeorología de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC), entre diciembre de 2025 y enero de 2026 distintas áreas agrícolas y de cuenca acumularon entre 400 y 700 milímetros de lluvia.

Tras algunos períodos secos en enero, las precipitaciones se intensificaron en febrero y marzo. Ese último mes cerró con registros un 73% superiores a los valores normales y se produjeron anegamientos, sobre todo en sectores bajos.

El comportamiento atípico siguió entre abril y comienzos de junio, con acumulados importantes en zonas como La Cocha y Simoca. Las condiciones meteorológicas incluso provocaron interrupciones temporales de la zafra azucarera, hasta que el invierno seco dio un período de alivio.

Las obras en marcha

Con ese antecedente, la intendenta Rossana Chahla se reunió con los equipos de la Secretaría de Obras Públicas en la sede municipal de 9 de Julio y Lavalle para evaluar las intervenciones destinadas a mejorar el drenaje de la Capital.

Uno de los proyectos principales se ejecuta en el barrio 360 Viviendas y registra un avance del 45%. La Municipalidad prevé completar los trabajos en los próximos dos meses. La infraestructura no solo busca disminuir los anegamientos en ese barrio, sino también en Nueva Esperanza, Independencia y Ampliación Alejandro Heredia.

La segunda intervención destacada es la del barrio Margaritas. La obra está en proceso de adjudicación, con tres empresas oferentes y un plazo estimado de ejecución de seis meses. El proyecto apunta a mejorar el drenaje del sector noroeste de San Miguel de Tucumán y beneficiar a los barrios Margaritas, Sitravi, Villa 9 de Julio y 11 de Febrero, zonas con antecedentes de problemas durante precipitaciones importantes.

Chahla señaló que la planificación se apoya en información topográfica obtenida con tecnología LiDAR. Según explicó, ese relevamiento permite identificar con mayor precisión dónde realizar las intervenciones y establecer prioridades según los sectores considerados más vulnerables. La intendenta confirmó además la preparación de un plan de contingencia para coordinar acciones de prevención y asistencia ante eventuales emergencias durante una temporada que podría presentar episodios intensos.

En el límite de la Capital con Tafí Viejo, las tareas se complementan con trabajos provinciales sobre el arroyo Nueva Esperanza. La Dirección Provincial del Agua moviliza alrededor de 3.000 metros cúbicos de suelo para construir una rampa de 80 metros que permita el ingreso de maquinaria pesada hasta el lecho. La obra debe superar un desnivel de aproximadamente 30 metros y busca intervenir sobre los procesos erosivos y estabilizar el cauce antes del período de mayores precipitaciones.

El plan maestro que se debate

Mientras avanzan esos trabajos, el Concejo Deliberante empezó a discutir una propuesta para modificar la forma en que la ciudad administra el agua de lluvia. Los concejales José María Canelada y Gustavo Cobos presentaron, con asesoramiento técnico de ingenieros civiles, un proyecto para crear el Plan Maestro de Gestión Integral de Drenaje Urbano y Resiliencia Hídrica (PM-GIDU).

La iniciativa pretende establecer una planificación permanente mediante una ordenanza y reducir la dependencia de intervenciones concentradas solo en los meses previos a cada temporada de tormentas.

El proyecto parte de una limitación concreta: más del 92% de la superficie urbana de San Miguel de Tucumán está consolidada. Bajo esas condiciones, sus autores consideran inviable transformar por completo la Capital bajo el concepto de una “ciudad esponja”, por lo que plantean intervenciones graduales y localizadas.

Una de las principales modificaciones propuestas es incorporar el criterio de Impacto Hídrico Cero. De aprobarse, los nuevos emprendimientos de gran escala deberían garantizar que el volumen de agua descargado hacia la vía pública no sea superior al que generaba el terreno antes de la construcción. La exigencia alcanzaría, entre otros desarrollos, a centros comerciales, hipermercados y edificios bajo el régimen de propiedad horizontal.

Para cumplir ese objetivo, la iniciativa contempla Sistemas Urbanos de Drenaje Sostenible (SUDS), entre ellos reservorios para retrasar la descarga de agua, jardines de lluvia y superficies semipermeables. Esas estructuras permitirían almacenar temporalmente parte de las precipitaciones y disminuir la velocidad con la que el excedente llega a calles y canales.

Otro componente sería la creación de un Registro y Mapa Digital Pluvial de acceso público, donde se podría consultar la situación de los canales, los puntos críticos donde habitualmente se producen anegamientos y los cronogramas previstos para las tareas preventivas de limpieza.

Cobos y Canelada plantearon que el concepto de “ciudad esponja” debe funcionar como una orientación parcial y localizada, y no como una transformación integral de una estructura urbana ya consolidada. El propósito, según los fundamentos de la iniciativa, es impedir que las nuevas construcciones sigan incrementando la escorrentía superficial.

De esta manera, la Capital afronta los meses previos al verano con dos desafíos simultáneos: completar desagües, mantener imbornales y cauces despejados y responder rápido durante las tormentas, mientras se debate una planificación de mayor alcance para regular el crecimiento urbano y evitar que la impermeabilización progresiva del suelo siga aumentando el volumen de agua que debe absorber el sistema pluvial.

spot_img

Últimas Noticias