Los resultados de las pruebas PISA 2025 confirmaron un nuevo retroceso en el desempeño educativo argentino. El 76% de los estudiantes de 15 años no alcanzó el nivel mínimo en Matemática, una cifra que sube tres puntos respecto de 2022 y que profundiza una tendencia negativa que se sostiene desde hace casi dos décadas.
La evaluación, organizada por la OCDE, también mostró caídas en Lectura y Ciencias. Argentina obtuvo 367 puntos en Matemática, 389 en Lectura y 393 en Ciencias, y en las tres áreas quedó octava entre los 13 países latinoamericanos participantes.
Matemática: el problema estructural
El porcentaje de alumnos por debajo del nivel 2 de desempeño creció de manera ininterrumpida: pasó del 64% en 2006 al 76% en 2025. En la última edición, el 49% de los estudiantes se ubicó incluso por debajo del nivel 1a, mientras que solo el 24% alcanzó los niveles 2, 3 o 4. En los niveles más altos (5 o superior), el informe registró 0% de estudiantes argentinos.
Lucía Vallejo, analista de datos de Argentinos por la Educación, señaló a Ámbito que la caída no puede explicarse solo por una dinámica regional. “Desde 2009 el país viene cayendo de manera sostenida en los puntajes de PISA Matemática, lo que marca un problema estructural que antecede a esta última medición”, advirtió.
El contraste con los países de la OCDE es marcado: mientras que el 76% de los estudiantes argentinos está por debajo del nivel mínimo, el promedio de la organización es del 35%. Además, el 8% de los alumnos de la OCDE alcanza los niveles más altos, algo que en Argentina prácticamente no ocurre.
Lectura: más que un problema de comprensión crítica
En Lectura, Argentina obtuvo 389 puntos, 12 menos que en 2022. El 59% de los estudiantes quedó por debajo del nivel mínimo, cuatro puntos porcentuales más que en la edición anterior. Sin embargo, los especialistas aclaran que esto no significa que los adolescentes no sepan leer, sino que no logran comprender textos complejos ni realizar inferencias.
Anabella Díaz, especialista en Lectura, Escritura y Educación, explicó a Ámbito que el problema es de base: “No tenemos un problema de lectura crítica. Tenemos un problema de lectura”. Según la experta, los alumnos pueden encontrar información explícita, pero les cuesta conectar ideas, jerarquizar contenidos o sostener la comprensión en textos extensos.
Díaz cuestionó la práctica escolar de leer fragmentos sueltos: “Hace años que en la escuela se lee a base de fragmentos y fotocopias sueltas, y leyendo fragmentos nadie desarrolla la resistencia que exige un texto completo”. Además, remarcó que la enseñanza de la comprensión no puede limitarse al área de Lengua: “Hay que enseñar a leer Biología, Historia, Física y el resto de las disciplinas”, sostuvo.
Ciencias: el área central de esta edición
En Ciencias, que fue el área con mayor peso en PISA 2025, Argentina alcanzó 393 puntos, 13 menos que en 2022. El 59% de los estudiantes no llegó al nivel mínimo, frente al 26% del promedio de la OCDE. Apenas el 1% alcanzó los niveles 5 o superiores.
Los tres resultados muestran una misma dirección: retroceso en todas las áreas evaluadas respecto de 2022. Las caídas fueron del 2,9% en Matemática, del 3% en Lectura y del 3,2% en Ciencias.
La comparación regional
En el ranking latinoamericano, Argentina quedó en octava posición en las tres áreas, lejos de países como Chile y Uruguay. En Matemática, el 76% de los estudiantes argentinos no alcanzó el nivel mínimo, un porcentaje superior al de Brasil (72%), Colombia (71%), México (69%), Chile (59%) y Uruguay (57%). Solo Ecuador, El Salvador, República Dominicana, Guatemala y Paraguay quedaron por detrás.
Para Vallejo, la diferencia con los países que mejoran radica en la prioridad educativa: “La educación aparece como una prioridad sostenida en la agenda pública”, afirmó. Además, señaló que las mejoras suelen comenzar en la primaria: “Para mejorar en secundaria primero hay que resolver los problemas de aprendizaje en primaria”, resumió.
La evaluación PISA 2025 dejó un diagnóstico especialmente crítico para Matemática: no solo cayó el puntaje promedio, sino que aumentó la proporción de estudiantes que no alcanza las competencias mínimas. El desafío, según los especialistas, ya no pasa solo por mejorar los resultados de una nueva cohorte, sino por intervenir sobre una trayectoria educativa que comienza mucho antes de los 15 años.

