Más allá de los goles de Kylian Mbappé y Ousmane Dembélé, los jugadores de Francia revelaron que su verdadera fortaleza se construye lejos de las cámaras, en las habitaciones de hotel y en conversaciones sin el cuerpo técnico. El equipo de Didier Deschamps, que el martes se enfrentará a España por un lugar en la final, encontró en el diálogo interno una clave para su éxito.
Según el centrocampista Adrien Rabiot y el defensa Jules Koundé, la cohesión del grupo va mucho más allá de las reuniones tácticas. Los futbolistas analizan los partidos en pequeños grupos, se plantean desafíos entre ellos y asumen la responsabilidad de encontrar soluciones por su cuenta.
“Nos comunicamos mucho y hablamos entre nosotros con regularidad”, dijo Rabiot a periodistas el lunes. “En el hotel, durante nuestro tiempo libre, intentamos analizar los partidos juntos en pequeños grupos. Eso es importante, más allá de todo lo que nos aporta el cuerpo técnico”.
“Todos tenemos el mismo objetivo y dedicamos nuestra energía a ello. Lo que nos aporta el cuerpo técnico es esencial, pero el diálogo entre los jugadores, sin que el cuerpo técnico intervenga, también es importante”, agregó.
Ese sentido de responsabilidad colectiva permitió a Francia combinar uno de los ataques más potentes del torneo —Mbappé suma ocho goles y Dembélé cinco— con un esfuerzo defensivo que comienza desde los delanteros. Koundé destacó que el trabajo sin balón fue tan determinante como la calidad individual.
“Hemos hecho un buen trabajo defensivo, pero eso va mucho más allá de los defensas”, afirmó Koundé. “Es un esfuerzo colectivo, que empieza por la forma en que presionamos desde el primer pase del rival. Cuando el trabajo se hace correctamente en las zonas más adelantadas del campo y en el centro del campo, nos facilita mucho la labor en la zaga”.
Los jugadores insisten en que el rendimiento en la cancha es un reflejo de las relaciones forjadas fuera de ella. “Nos llevamos muy bien”, sostuvo Rabiot. “Hay una sensación de armonía y una cohesión genuina. Es difícil de explicar, pero las cosas funcionan muy bien fuera del campo, y esa energía se traslada al terreno de juego”.
Koundé describió a un grupo que disfruta jugar junto y hacer sacrificios por el otro. “Ha habido un fuerte sentido de cohesión desde el principio, incluso desde 2022”, señaló. “Esa es una de nuestras fortalezas, y se nota en el campo. Disfrutamos jugando juntos y también disfrutamos esforzándonos los unos por los otros”.
El factor Deschamps
La campaña francesa transcurre con el telón de fondo de la decisión de Deschamps de dejar el cargo tras el torneo, cerrando un ciclo que comenzó en 2012, con el título mundial en 2018 y otra final en 2022. La madre del seleccionador falleció durante la fase de grupos, lo que sumó un componente emocional al grupo.
Rabiot aseguró que saber que esta es la última competencia de Deschamps dio un impulso adicional. “Las dificultades por las que ha pasado el seleccionador nos han unido aún más”, afirmó. “Quieres darlo todo, sobre todo sabiendo que esta es su última competición al frente de la selección francesa. Este es el momento”.

