viernes, julio 10, 2026

Un buque de guerra británico cruzó aguas argentinas sin aviso y Milei se prepara para viajar a Londres

El HMS Medway, un buque de guerra británico, navegó por aguas argentinas entre el jueves y el viernes pasados sin previo aviso a las autoridades nacionales, mientras el presidente Javier Milei ultima los detalles de su viaje a Londres, previsto para fines de octubre. La incursión generó repudio del gobierno de Tierra del Fuego, pero no hubo reacción de la Cancillería, en línea con la política oficial de evitar tensiones con el Reino Unido.

La Armada Argentina detectó al HMS Medway cuando se dirigía al Estrecho de Magallanes. El navío había zarpado desde Malvinas con destino a Punta Arenas, Chile, sin notificación previa al Gobierno argentino. Las autoridades británicas alegaron que sí informaron mediante un mensaje de WhatsApp enviado por un funcionario del Ministerio de Defensa del Reino Unido a Daniel Martella, secretario de Asuntos Internacionales de la Cancillería. Sin embargo, desde el gobierno fueguino aseguran que esa comunicación fue posterior al paso del buque por aguas argentinas.

“Estamos frente a una provocación inadmisible. El Reino Unido mantiene una ocupación colonial ilegítima sobre una parte de nuestro territorio, militariza el Atlántico Sur, explota unilateralmente recursos naturales que no le pertenecen y ahora desplaza un buque de guerra sin respetar siquiera los mecanismos de información”, protestó el secretario de Malvinas de Tierra del Fuego, Andrés Dachary. Fue la única reacción oficial, ya que desde la Cancillería no hubo comunicación y la preocupación principal fue cómo se filtró la información.

El Acuerdo de Madrid de 1990 establece un mecanismo de notificación previa para movimientos militares en el Atlántico Sur. En gobiernos anteriores, especialmente durante las gestiones peronistas, se protestaba ante cada intromisión. Esa política quedó de lado en la gestión de Milei, al menos en el plano público. Especialistas señalan que ya hubo varias incursiones de aeronaves y embarcaciones británicas que, en al menos tres oportunidades, atravesaron la zona económica exclusiva sin reacción oficial.

“Hay una actitud amigable de parte del gobierno de Milei y los británicos aprovechan para avanzar, para ver hasta dónde pueden tirar del hilo”, afirmó el ex diputado y ex secretario de Malvinas Guillermo Carmona. A su entender, esa misma lógica se replica en la explotación petrolera en la cuenca de Malvinas, donde interviene la firma israelí Navitas Petroleum. El gobierno de Tierra del Fuego denunció a Navitas ante la Autoridad de Valores de Israel por “violar la ley y ocultar la ilegalidad de sus operaciones petroleras”. Sin embargo, en ninguna de las tres visitas de Milei a Israel le planteó el tema al primer ministro Benjamin Netanyahu.

De todos modos, el gobierno de Milei mantiene la formalidad del reclamo por Malvinas. Dos semanas atrás, el canciller Pablo Quirno participó en el Comité de Descolonización de la ONU y en la Asamblea General de la OEA, que emitieron declaraciones en respaldo de la posición argentina y reclamaron al Reino Unido retomar las negociaciones. Ese respaldo fue posible por la colaboración de países aliados, pese a una política exterior alineada con Estados Unidos e Israel, muchas veces en tensión con líneas históricas de la diplomacia argentina.

Pero esa formalidad no está acompañada de medidas activas en favor del reclamo, ni de la búsqueda de llevar la posición argentina a otros foros internacionales como se hizo en gobiernos anteriores. Esto se combina con actitudes condescendientes, como la incursión del HMS Medway, que coincidió con la confirmación del viaje de Milei a Londres, una vieja ambición del Presidente. Dos años atrás, cuando el ex primer ministro Boris Johnson estuvo en Buenos Aires, Milei lo llevó al balcón de la Casa Rosada y le contó sus deseos de visitar Inglaterra y reunirse con su ídolo Mick Jagger.

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