En un almuerzo privado con CEOs de grandes empresas, el asesor presidencial Santiago Caputo insinuó que La Libertad Avanza puede seguir adelante sin Javier Milei y hasta se postuló como posible relevo, según fuentes presentes.
El encuentro, organizado por IDEA hace semanas, reunió a Caputo con 15 directivos de grupos como Clarín, Techint, La Anónima, Ford, Toyota, Andreani, Santander y Galicia. Allí, el asesor no solo blanqueó la feroz interna del oficialismo, sino que se movió como si estuviera más allá del Gobierno. La conclusión que compartieron varios CEOs fue que Caputo se proponía a sí mismo como sucesor, como si ya pudiera prescindir del intérprete que encontró para su guión hace más de tres años.
Días después, mientras crecía el operativo para que Milei expulse a Manuel Adorni, Caputo comprometió su presencia en una charla en la Universidad Di Tella, pero la suspendió al advertir que ese mismo día Milei hablaría ante la Fundación Faro. La jugada generó dudas sobre si Caputo ignoraba la agenda presidencial o buscó competir con el líder libertario.
La encrucijada económica y el pulso con Clarín
Milei enfrenta un escenario complejo: la inflación se estaciona en 2%, el riesgo país baja y las exportaciones alcanzaron un récord de 9500 millones de dólares en mayo, pero la industria se derrumba, las importaciones caen y la morosidad familiar es la más alta en 20 años. En este contexto, el Tribunal de Defensa de la Competencia ordenó al Grupo Clarín desprenderse de casi el 50% de su cartera de telecomunicaciones, cediendo 6 millones de clientes e infraestructura. El plazo de dos años para desinvertir corre desde febrero de 2025, según fuentes de Casa Rosada.
El conflicto con Clarín se desató cuando Milei alentó a empresarios como Marcelo Mindlin, Gerardo Werthein y la familia Sielecki a quedarse con Telefónica, pero Magnetto se adelantó con un viaje relámpago de su socio mexicano. Ahora, el holding organiza jornadas en el Malba sobre la decadencia de la política, que interpretan como un homenaje de despedida a Milei.
El negocio del Mundial y la TV Pública
Por primera vez en 52 años, la TV Pública no es la responsable principal de las transmisiones del Mundial. El gobierno compró derechos para retransmitir solo 10 partidos por 4,1 millones de dólares, a un costo de 410.000 dólares por partido, frente a los 250.000 que pagó en Qatar 2022 por 32 partidos con producción propia. “La transmisión de Qatar dejó un superávit de 500 mil dólares. Nos privatizaron la pantalla”, denunció Gustavo Carnevale, secretario general de la Asociación de Personal Jerárquico de la TV Pública. El enlatado de DSPORTS impide vender publicidad, y el partido contra Argelia midió solo 3,5 puntos de rating.
El contrato se paga desde Radio Nacional a Torneos, la señal deportiva del Grupo Werthein, que también tiene intereses en Foggia Group, la productora ligada a Karina Milei que busca quedarse con Tecnópolis por 25 años.
La pelea por el Luna Park y el Movistar Arena
La familia Saguier vendió el 51% del Movistar Arena a Live Nation, la mayor productora de recitales del mundo, luego de un enfrentamiento judicial con el gobierno porteño por el Luna Park. Live Nation había ganado la licitación para ampliar el histórico estadio, pero un fallo de Cámara lo frenó. Ahora, competidores de ayer terminaron asociados: Live Nation suma el Movistar Arena, el Luna Park y la exclusividad para 120 shows anuales en River Plate por 110 millones de dólares. Cada show en el Movistar Arena factura 200.000 dólares, unos 50 millones al año.
En este tablero, Milei intenta venderse como garante de un nuevo ciclo de negocios, pero los actores de peso que lo acompañaron al poder ya lo consideran un mal trago pasajero.

