Mientras el Congreso aún debate el diseño del año electoral, los gobernadores ya definen sus estrategias para retener poder territorial. La mayoría se inclina por desdoblar las elecciones provinciales de las nacionales, con la posibilidad de un “superdomingo electoral” a mediados de 2027 que concentre varios comicios. La decisión que tome Axel Kicillof en la provincia de Buenos Aires es la más esperada.
Osvaldo Jaldo, el gobernador tucumano más cercano a la Casa Rosada, fue de los primeros en moverse: anticipó elecciones para mayo y confirmó que compartirá fórmula con el vicegobernador Miguel Acevedo. En sentido opuesto, Ricardo Quintela, uno de los mandatarios más opositores a Javier Milei, se inclinaría por unificar la elección provincial con la nacional. El riojano se proyecta con un rol protagónico en la contienda nacional, ya sea como candidato o como vocero de campaña, y mantiene un vínculo estrecho con Kicillof.
El Gobierno nacional no lograría los votos para eliminar las PASO, pero sí podría quitarles el carácter obligatorio y convertirlas en primarias abiertas y simultáneas (PAS). En el peronismo no descartan que el oficialismo consiga apoyo de los gobernadores para eliminarlas a cambio de no presentar candidatos libertarios en sus provincias. El ministro del Interior, Diego Santilli, debería convencer a la mesa política del Gobierno, algo que no parece sencillo.
El mapa del desdoblamiento
En 2023, 18 de los 24 distritos desdoblaron sus elecciones, más Santiago del Estero y Corrientes que tienen calendarios diferenciados. Jaldo ya confirmó comicios desdoblados para el 16 de mayo, pese a que el exministro Lisandro Catalán recorre Tucumán como potencial candidato libertario y las encuestas muestran un escenario competitivo. Quintela, en cambio, planea que las elecciones riojanas coincidan con las nacionales, y aún no define su candidato a la sucesión, mientras el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, podría ser el postulante de LLA.
Los gobernadores de la ex Juntos por el Cambio analizan coordinar una fecha común para sus comicios y conformar un “superdomingo electoral” a mitad de año, como un golpe político al oficialismo. Aliados al Gobierno como Alfredo Cornejo (Mendoza) también planean adelantar, aunque en su provincia y en Santa Fe, Chaco y Tierra del Fuego el desdoblamiento está previsto por la Constitución. Martín Llaryora (Córdoba) se inclinaría por junio.
La incógnita bonaerense
En 2023 solo votaron junto con las presidenciales Buenos Aires, CABA, Catamarca y Entre Ríos. Para 2027 se sumará la Boleta Única de Papel (BUP) en los comicios nacionales, lo que obligará a convivir con sistemas diferentes si se unifican las elecciones. En CABA se usa voto electrónico; en provincia de Buenos Aires, boleta partidaria. Esas dificultades llevaron a Kicillof a desdoblar las elecciones de 2025, reabriendo su disputa con Cristina Kirchner.
Según la legislación bonaerense, la provincia debe convocar a sus PASO el mismo día que las nacionales si estas continúan. En La Plata esperan el destino de la reforma electoral antes de definir el calendario. Kicillof aún no resuelve si le conviene llegar fortalecido a la discusión nacional tras una victoria previa en Buenos Aires o apostar a una movilización peronista simultánea. Lo que sí tiene claro es el rol central de los intendentes, por lo que impulsa la reelección indefinida, aunque encuentra resistencias en el cristinismo. En un escenario con mayoría de provincias desdobladas, la decisión de Buenos Aires puede definir el mapa electoral de 2027.

