La Justicia Federal sumó dos nuevos detenidos en la causa por el secuestro de 470 kilos de cocaína en la ruta nacional 157, ocurrido el 5 de junio en Río Seco. Se trata de Enrique Santos Catulo, condenado en 2017 por integrar el clan Ale, y su hijo Ernesto Catulo Chamas, arrestados durante allanamientos en San Miguel de Tucumán y Famaillá.
Los operativos fueron realizados por Gendarmería Nacional en el marco de una investigación que ya cuenta con varios imputados y que apunta a desentrañar una estructura dedicada al narcotráfico y al lavado de activos. La causa es considerada la segunda más importante en la historia del narcotráfico tucumano.
El hecho que originó la pesquisa ocurrió el viernes 5 de junio, cuando efectivos de Gendarmería interceptaron una camioneta en la ruta 157, a la altura de Río Seco. El conductor, Marcos Nacif, mostró signos de nerviosismo, lo que motivó una inspección más profunda. Allí encontraron los 470 kilos de cocaína ocultos en el vehículo.
El fiscal federal Rafael Vehils Ruiz encabezó la investigación, que rápidamente sumó detenciones. Días después fue arrestado Rodrigo “Icha” Chávez, ex candidato a concejal de Famaillá. Posteriormente, el empresario Pablo Abraham se presentó voluntariamente ante la Justicia al saber que había una orden de captura en su contra.
Durante las indagatorias, Nacif sostuvo que fue contratado para realizar un traslado y que desconocía la carga. Es tío de Jorge “Pelaín” Nassif, detenido en otra causa por presunto abastecimiento de drogas en el sur tucumano y Termas de Río Hondo.
Chávez, por su parte, negó cualquier vinculación. Su abogado, Benito Allende, explicó que reconoció que la camioneta usada para el transporte había sido de su propiedad, pero que la entregó a Abraham como parte de pago por otro vehículo y nunca completó la transferencia. Abraham, asistido por Ernesto García Biagosch, optó por abstenerse de declarar.
Allanamientos y nuevas pruebas
El domingo por la noche, el fiscal ordenó dos allanamientos en Famaillá: uno en un local gastronómico vinculado a Abraham y otro en un galpón de su empresa de transporte. Se secuestraron computadoras y documentación, pero no se encontraron armas ni drogas.
Al día siguiente, se realizaron nuevos operativos. En una concesionaria de calle San Martín al 1.000, en la capital tucumana, se secuestraron un teléfono celular y un vehículo, y se inventariaron 15 automóviles. El local fue clausurado. Allí fue detenido Enrique Santos Catulo, quien según la sentencia de 2017 contra el clan Ale utilizaba la concesionaria para justificar ingresos de la organización de Ángel “El Mono” Ale y Rubén “La Chancha” Ale.
En paralelo, Gendarmería allanó un departamento en calle Balcarce al 600, en el barrio Norte, donde se secuestraron un vehículo, cheques y documentación. Allí fue detenido Ernesto Catulo Chamas. También se realizaron allanamientos en calle San Juan al 1.300 y en un local sobre la ruta 301 en Famaillá, sin resultados relevantes.
La investigación intenta determinar si la droga llegó por vía aérea, cuál era su destino final y quiénes eran los verdaderos dueños. Un punto que llama la atención es la reiterada aparición de concesionarias de autos y operaciones vinculadas a la compraventa de vehículos, lo que sugiere un posible mecanismo de lavado de activos.
Por el momento, la Justicia Federal no descarta ninguna hipótesis y la causa continúa sumando nuevos protagonistas y evidencias.

