El gobierno de Javier Milei avanza con el vaciamiento del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA): ya suman 757 las bajas de profesionales en lo que va del año, y se prepara el remate de casi la mitad de las 101.500 hectáreas que posee el organismo en todo el país. La medida busca reducir la planta en un 20% y pone en riesgo la soberanía tecnológica del sector agropecuario.
Según publicó Infogremiales, la última nómina de desvinculaciones incluye a 380 agentes —técnicos, especialistas, investigadores y profesionales—, elevando el total de bajas efectivas a 757. El proceso es liderado por Juan Pablo Mansilla, “gerente estratégico” de Personal, pero cuenta con el respaldo del ministro de Economía, Luis Caputo; el titular de Desregulación del Estado, Federico Sturzenegger; y el secretario de Agricultura, Sergio Iraeta.
Desde sectores vinculados al INTA denuncian que la salida de estos profesionales implica una “pérdida de profesionales altamente capacitados, con gran trayectoria en la transferencia de conocimiento al sector productivo y que al irse dejan vacantes en áreas que son irreemplazables”. El organismo realiza funciones estratégicas que el mercado no garantiza, como informes climáticos, desarrollo de semillas y soluciones científicas para plagas.
Ofensiva sobre el territorio
El plan del Ejecutivo no se limita al recorte de personal: el objetivo es alcanzar los 1.200 despidos sobre una dotación actual de 5.750 trabajadores. Además, el Gobierno puso en la mira las 101.500 hectáreas del INTA y planea rematar casi la mitad, unas 47.500 hectáreas, que según la versión oficial están “sin explotación por falta de infraestructura, problemas de tenencia o inaccesibilidad”.
Sin embargo, la Asociación de Productores de Siembra Directa (AAPRESID) contradijo esa versión con un relevamiento que sostiene que “no existen tierras en desuso” en el organismo. Las sospechas apuntan a una “devolución de favores” a empresarios inmobiliarios que financiaron la campaña de Milei, transformando el patrimonio público en un botín para el mercado de tierras.

