Un proyecto presentado ante la Municipalidad de San Miguel de Tucumán busca convertir los puentes de la avenida Marco Avellaneda en corredores culturales con murales de figuras como Mercedes Sosa y Lola Mora, impulsado por artistas y gestores culturales locales.
La iniciativa es promovida por la productora cultural Indómita junto a Mauricio Mahtuk y Ana Zavaleta. La idea apunta a intervenir los puentes ubicados en los cruces de Marco Avellaneda con calles Mendoza y Córdoba, reemplazando grafitis por obras que evoquen la identidad tucumana.
“San Miguel de Tucumán es una ciudad muy gris y vi que en otras ciudades se aprovechaban mejor estos espacios”, explicó Mahtuk, quien dio origen a la propuesta. Al convocar a Zavaleta, la gestora cultural, encontraron una visión común: “Él ya venía con esta idea y le vio potencial quizá más desde lo político. Yo sí se lo encontré desde lo cultural, indudablemente, y ahí hicimos un buen match”, sostuvo ella.
El proyecto no se limita a lo estético: busca modificar la relación cotidiana de los ciudadanos con espacios urbanos asociados al deterioro o la inseguridad. “En otras ciudades los puentes son puntos claves de tránsito y de encuentro. Alrededor de ellos se despierta todo un ecosistema donde está activo el comercio, el turismo, donde la gente sale a pasear, a hacer ejercicio, se junta con otra gente, y en ese encuentro se constituye sentido”, reflexionó Zavaleta.
La propuesta se inspira en experiencias de ciudades como Rosario y Córdoba, donde túneles y puentes recuperados mediante arte se transformaron en áreas de circulación social y recreativa. Un ejemplo cercano es Villa Obrera, en Tafí Viejo, donde en octubre de 2024 se realizaron diez murales que convirtieron calles comunes en corredores culturales.
En la capital tucumana, se prevé utilizar tanto la parte superior como inferior de los puentes: abajo, retratos de figuras culturales; arriba, elementos del folclore y símbolos locales. “Me pareció buena la idea de Mercedes Sosa y Lola Mora como exponentes femeninos”, indicó Mahtuk.
Para Zavaleta, el sentido de pertenencia se construye desde la apropiación de los espacios públicos: “La relación entre arte, ciudadanía e identidad tiene que ver con esto de generar pertenencia. Cuando el lugar lo recorremos, lo vemos mejorar y volverse parte de nuestro barrio y de nuestro día a día, aprendemos a cuidarlo”.
El proyecto también contempla un impacto económico: prevé la participación de muralistas, técnicos y trabajadores culturales locales, generando movimiento comercial y turístico. “Vamos a generar trabajo porque es un proyecto que lo vamos a hacer con muchos artistas. Tiene un impacto en ola”, sostuvo Mahtuk.
Sin embargo, advierten que la pintura es solo la etapa visible. “Cuando uno está pintando el mural, el trabajo ya está hecho. La parte importante es previa, la de pensar cómo la gente va a recibir esa intervención, diagnosticar las paredes, los materiales, los diseños”, explicó Zavaleta.
La iniciativa apunta a modificar la mirada sobre espacios que quedan invisibilizados por el ritmo urbano. “La cultura es lo que pasa en el día a día. El vecino saliendo a pasear, charlando con otro vecino y cómo se relaciona la gente con ese espacio que nosotros le brindamos”, resumió la gestora cultural.

