En el Gobierno nacional crece la preocupación por las dificultades para manejar la agenda política y comunicacional, especialmente tras las revelaciones sobre el vocero Manuel Adorni, que derivaron en cuestionamientos internos sobre la estrategia oficial.
El caso vinculado al patrimonio y a viajes de Adorni lleva 70 días instalado en la agenda pública y, por ahora, en el oficialismo no logran encontrar una salida clara. Desde el 8 de marzo, cuando comenzaron a encadenarse los episodios, el funcionario redujo significativamente su actividad como vocero presidencial: solo brindó tres conferencias de prensa (25 de marzo, 4 de mayo y 8 de mayo).
Dentro del oficialismo admiten que esas apariciones no disiparon las controversias y que incluso profundizaron las dificultades comunicacionales. La situación también dejó expuesta la escasa participación de la estructura digital libertaria, integrada por las “fuerzas celestiales” vinculadas al asesor presidencial Santiago Caputo.
“Hay una conclusión lógica de que el mundo digital está apagado”, reconoció un alto funcionario. Desde sectores cercanos al espacio digital libertario señalaron que el problema excede a Adorni: “La situación en redes es compleja porque tiene un componente orgánico que está cruzado por el descontento de muchos jóvenes. No sirve decirles qué tienen que defender”.
También atribuyeron parte del malestar a la judicialización de referentes digitales cercanos al oficialismo, tras la denuncia del diputado Sebastián Pareja, dirigente cercano a Karina Milei, contra usuarios alineados con Caputo. Aunque el sector del asesor presidencial no participó inicialmente en la estrategia para afrontar el caso Adorni, luego colaboró en el intento de respaldarlo con publicaciones en redes.
El escenario se da en un contexto de cambios en la dinámica comunicacional del Gobierno. “El Gobierno tenía una dinámica de comunicar cosas en conferencia de prensa”, explicó un dirigente cercano a la Casa Rosada, contrastando con la actual reducción de apariciones públicas. En distintos despachos libertarios reconocen preocupación por la escasa repercusión de los anuncios oficiales: “Hay cero repercusión de los anuncios de ministros. Ni siquiera de (el canciller Pablo Quirno), que tira algo todo el tiempo”.
“La comunicación de gobierno viene empantanada”, es una de las definiciones que más se repite. La percepción dominante es que el caso Adorni “creció más de lo esperado”. Distintas voces del espacio reconocen que nunca existió una estrategia integral para enfrentar la situación. “Hay un déficit natural por la situación de Manuel y su corrimiento casi de hecho como vocero en la diaria, y a eso se suma que no hay ni estrategia ni agenda”, admitió un dirigente libertario. Otro fue más directo: “Que no pueda hablar el portavoz, empantana todo”.
En la Casa Rosada confían en que la presentación de la declaración jurada de Adorni pueda ayudar a desactivar las dudas, pero admiten que el esquema de comunicación digital necesita modificaciones urgentes. “Algo hay que hacer”, repiten por estas horas en el corazón del oficialismo libertario.

