domingo, mayo 10, 2026

Científicos argentinos lograron el primer cerdo ‘triple knockout’ apto para xenotrasplantes de América latina

Un equipo de científicos argentinos logró un hito histórico: el nacimiento del primer cerdo con tres genes editados para xenotrasplantes fuera de Estados Unidos y China. El animal, una lechoncita clonada, fue desarrollado por la startup CrofaBiotech, incubada en la Universidad Nacional de San Martín.

El 8 de abril de 2026, los investigadores del Instituto de Investigaciones Biotecnológicas de la UNSAM celebraron el nacimiento de un ejemplar extraordinario. Se trata de un clon generado a partir de una línea celular modificada con la técnica CRISPR-Cas9 para desactivar tres genes responsables del rechazo hiperagudo que se produce en minutos cuando un órgano de otra especie entra en contacto con sangre humana.

“Esto es un punto de inflexión en la ciencia latinoamericana –dice Adrián Mutto, investigador de la Escuela de Bio y Nanotecnologías de la Unsam, líder del equipo y cofundador de CrofaBiotech–. Nos pone al mismo nivel que países como Estados Unidos, China y Alemania en el campo del xenotrasplante”.

La empresa, creada en 2022 junto con Adrián Abalovich, médico cirujano especialista en trasplantes, y Mariela Balbo, especialista en negocios, trabaja desde hace años en desarrollar una plataforma biotecnológica basada en la edición génica para producir órganos porcinos compatibles con el cuerpo humano.

De la idea a la práctica

La idea de utilizar tejido biológico de otras especies para reparar daños en nuestro organismo se remonta a 1667, pero los primeros xenotrasplantes de órganos ocurrieron a principios del siglo XX. El desarrollo de CRISPR-Cas9 convirtió esta idea en una posibilidad médica concreta. El cerdo es el candidato ideal: sus órganos tienen un tamaño similar al humano, su genoma es relativamente fácil de editar y su crianza en escala industrial ya existe.

“Los seres humanos tenemos anticuerpos ya preformados contra ciertos azúcares que están presentes en el endotelio porcino –explica Abalovich–. Los genes que se le desactivan al cerdo codifican para tres azúcares que están en esa capa interna de las arterias y son los que generan el rechazo hiperagudo. Sacando los antígenos del endotelio, por más que haya anticuerpos preformados, no tienen dónde atacar”.

Los tres genes desactivados en la cerdita son precisamente los responsables de producir esos azúcares antigénicos. Su eliminación mediante CRISPR-Cas9 fue realizada por el equipo del IIBio, validada por la Universidad de Ohio, y corroborada de forma independiente en los embriones generados. “La identidad del animal fue confirmada mediante secuenciación completa del ADN a partir de muestras del cordón umbilical y de una pequeña biopsia de oreja, lo que permitió verificar que coincidía con la línea celular de origen”, explica Mutto.

Uniformidad genética

A diferencia de otros enfoques que utilizan técnicas de edición directa sobre embriones fecundados, CrofaBiotech optó por la clonación: tomaron una línea celular modificada y a partir de ella desarrollaron el embrión, que luego fue implantado en el útero de una hembra receptora. Este método garantiza que el 100% de las células del animal nacido porta los tres genes inactivados.

Después de tres meses, tres semanas y tres días de gestación, la cerdita pesó aproximadamente un kilo al nacer, pero se espera que llegue a pesar alrededor de 200 kg. En las próximas semanas, se esperan cinco nuevos ejemplares, también clones con el mismo perfil genético. “Ahora estamos poniendo a punto la técnica –destaca Mutto–, pero en el futuro, para poder producir estos animales en mayor cantidad, no necesitaremos recurrir a clonación. Bastará con producir un macho y una hembra para hacer cruzamiento natural y esas camadas van a tener entre 10 y 15 lechones”.

Según adelanta Abalovich, CrofaBiotech ya avanzó en ensayos preliminares de compatibilidad inmunológica. “Tomamos células endoteliales y las ‘desafiamos’ contra sueros humanos con anticuerpos –explica–. El resultado: las células del cerdo ‘triple knockout’ resultaron entre un 70 y un 80% menos visibles para el sistema inmune humano que las de uno convencional”. “Funcionan muy bien, pero las vamos a mandar a terceros para que lo corroboren”, agrega Mutto.

El paso que sigue es hacer el knock-in: consiste en agregarle siete genes que tenemos los humanos y que el cerdo no posee, para hacerlo funcionalmente aún más compatible con el organismo del receptor. “Así, vamos a tener un cerdo igual al de los Estados Unidos, con diez modificaciones genéticas”, destaca Abalovich.

El nacimiento de esta primera cerdita es el comienzo de un camino que, según las estimaciones del equipo, llevará no menos de tres años. El próximo paso es presentar los resultados de los estudios preclínicos ante el Incucai, organismo rector de los trasplantes en el país, que ya acompaña el proyecto. Si esos resultados son satisfactorios, los primeros trasplantes experimentales se realizarían en pacientes con muerte cerebral, en hospitales públicos, bajo estricta supervisión médica.

Trascendencia mundial

Uno de los aspectos más significativos del proyecto es su carácter regional. CrofaBiotech firmó un convenio con XenoBR, startup brasileña de xenotrasplantes ligada a la Universidad de São Paulo. El equipo argentino tiene el know-how para generar y clonar animales con modificaciones genéticas complejas, mientras que Brasil cuenta con una instalación DPF (Designated Pathogen Free) financiada con seis millones de dólares donados por el gobierno de Lula.

Para valorar las posibilidades que abre este avance, baste con mencionar que en la Argentina hay actualmente alrededor de 7.000 pacientes en lista de espera para un trasplante renal y más de 30.000 en diálisis. “Para eliminar esa lista de espera, uno necesitaría 3500 cerdos, y una granja porcina convencional produce entre 3.000 y 7.000 lechones por semana –subraya Mutto–. Y en el nivel mundial, solo el 7,14% de las personas en lista de espera para cualquier tipo de órgano llega a recibir su trasplante”.

Un detalle no menor es el costo. Los estudios de xenotrasplante más avanzados del mundo implicaron entre un millón y tres millones de dólares por trasplante. El modelo local apunta a replicar los resultados desarrollando una cadena de producción y trasplante accesible para los sistemas de salud públicos de la región. “La humanidad necesita urgente una fuente alternativa de órganos y queremos que esto llegue a las personas que lo necesitan”, dice Mutto.

Además del riñón, el programa apunta a desarrollar órganos porcinos para trasplante cardíaco, hepático y pancreático. CrofaBiotech opera con un modelo mixto: incubada en la UNSAM, trabaja con investigadores y laboratorios de la universidad, pero financia sus propias operaciones con capital privado. A pesar de postular a múltiples convocatorias de financiamiento estatal, el equipo no logró acceder a fondos públicos. El equipo también trabaja en colaboración con la cátedra de producción porcina de la Facultad de Veterinaria de la UBA, con Marcelo Acerbo al frente.

Con cinco nuevos clones esperados para fines de junio, y un plan de producción de un macho reproductor en el horizonte inmediato, el camino hacia los ensayos clínicos comienza a tomar forma. “Este es mi granito de arena de aporte a la educación pública, a la universidad, al país”, concluye Mutto.

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