La primera nevada del año cubrió de blanco a Tafí del Valle y transformó el paisaje de los Valles Calchaquíes, en medio de una masa de aire polar que obligó a cortar la ruta 307 por hielo.
El fenómeno, que se había anticipado durante toda la semana, comenzó a manifestarse en la madrugada con la caída de garrotillo y luego copos de nieve que se acumularon sobre la banquina, los techos y los vehículos. Defensa Civil interrumpió el tránsito desde la intersección de avenida San Martín hasta Ampimpa, en el kilómetro 115, y recién cerca de las 14 se habilitó nuevamente el paso.
Familias enteras aprovecharon la jornada para subir a la villa turística y disfrutar del paisaje. Leonel Magallanes y Carina Copa, que viajaban desde Gualeguaychú, Entre Ríos, improvisaron un muñeco de nieve al costado del camino. “Estamos de vacaciones y vinimos a conocer toda esta zona de los Valles”, contó Leonel, mientras reconocía que el frío seco de Tafí era distinto al de su provincia.
En El Pinar de Los Ciervos, Juan Pablo Frías y su hijo Gerónimo, vecino de Villa Carmela, armaban otro muñeco sobre el capot del auto. “La textura es rara porque parece piedra, pero cuando hacés fuerza se desarma”, explicó el niño, que vivía su primer contacto con la nieve.
La postal más curiosa la protagonizó Gonzalo Moreno Crespín, un emprendedor gastronómico local, que se sentó en una mesa al aire libre con una copa de vino tucumano mientras nevaba. “Son esos momentos donde uno puede disfrutar lo que verdaderamente es el valle”, dijo. “Esto no ocurre siempre y poder vivirlo es especial”.
Estela Bordón, dueña de un restó en El Pinar, aseguró que la nieve tiene un efecto inmediato sobre el turismo. “La gente viene muchísimo más”, afirmó. Recordó que el año pasado turistas rusos se negaban a entrar al salón calefaccionado porque en su país hace mucho más frío.
Silvio y Carolina, una pareja de Buenos Aires que iba camino a Cafayate, quedaron varados por el corte de ruta. “Nos sorprendió totalmente. Nos trajimos traje de baño”, bromeó Carolina.
Sergio Valenzuela viajó durante la noche desde la capital junto a Micaela y su pequeño hijo Olaf para evitar los cortes. “Hace mucho frío”, resumió el chico mientras armaba bolitas de nieve.
Enrique Suárez, que hace más de 20 años dejó la capital para instalarse en Tafí, observaba el movimiento con orgullo. “Me despierto, veo todo esto y me siento orgulloso. A mí me encanta esto”, dijo mientras la tarde comenzaba a despejar y la nieve empezaba a derretirse lentamente.

