jueves, octubre 8, 2026

Femicidio en Graneros: el acusado de matar a Yudith Nazarena Jerez se habría disparado en la cabeza y está en coma inducido

La investigación por el femicidio de Yudith Nazarena Jerez, la mujer de 36 años asesinada en el paraje La Cañada, en Graneros, sumó un nuevo elemento: los investigadores sospechan que su pareja, Pablo Salvador Pitali, de 39 años, intentó quitarse la vida después de cometer el crimen.

El hombre presentaba un disparo en la sien que inicialmente pasó inadvertido y debió ser operado en el hospital Padilla para extraerle un proyectil alojado en la cabeza. Mientras permanece internado en estado crítico, la Justicia aguarda su recuperación para avanzar con la imputación por femicidio, delito que contempla la pena de prisión perpetua.

La hipótesis que analiza el Ministerio Público Fiscal sostiene que el sospechoso habría atacado a su pareja y posteriormente se habría efectuado un disparo, antes de acostarse en una habitación contigua a aquella donde fue encontrado el cuerpo de la víctima.

El hallazgo del cuerpo y la detención

El crimen fue descubierto el lunes 6 de octubre, después de que Yudith no asistiera a un encuentro familiar que tenía previsto durante la mañana en Juan Bautista Alberdi. Su ausencia preocupó a uno de sus hermanos, quien decidió acercarse junto a su padre hasta la vivienda que la mujer compartía con su pareja en La Cañada.

Al ingresar al inmueble, ambos se encontraron con una escena estremecedora. En la habitación matrimonial estaba Yudith, tendida, con manchas de sangre y sin signos vitales.

Ante el hallazgo, el hermano salió de la vivienda y se comunicó con otro familiar para pedirle que alertara a las autoridades. Minutos después llegaron efectivos policiales y personal del servicio de emergencias 107.

Los profesionales médicos confirmaron el fallecimiento de la mujer y advirtieron que presentaba dos heridas de arma de fuego en el abdomen, además de fuertes golpes en el rostro y la región craneal.

Mientras se desarrollaban las primeras actuaciones, los policías inspeccionaron el resto de la casa y encontraron a Pitali acostado en una cama de una habitación contigua. Estaba completamente cubierto, vestía un buzo y presentaba lesiones y manchas de color pardorrojizo.

Los efectivos procedieron a esposarlo y, según consta en la información incorporada a la investigación, el hombre habría pronunciado espontáneamente la frase: “Yo he sido”.

Cuando los familiares de Yudith descubrieron que el sospechoso había permanecido dentro de la vivienda, intentaron agredirlo. Ante esa situación, fue necesaria la intervención de personal de Infantería para garantizar su traslado hasta la comisaría.

El disparo oculto bajo la capucha

Sin embargo, horas después surgió una circunstancia que modificó el desarrollo de las actuaciones. El fiscal Carlos Sale había dispuesto que especialistas del Equipo Científico de Investigaciones Fiscales (ECIF) examinaran al detenido para realizar las pruebas destinadas a establecer si presentaba residuos de pólvora.

Durante esa revisión, los peritos observaron que tenía uno de sus ojos amoratado. Al profundizar el examen descubrieron que presentaba una herida de bala en la sien.

Según explicó una fuente vinculada con la investigación, los policías no habían advertido inicialmente esa lesión porque el sospechoso llevaba una capucha y podía hablar y moverse sin dificultades aparentes.

“Aparentemente, luego de asesinar a Yudith se efectuó un disparo y se fue a acostar”, indicó el investigador al describir la principal hipótesis que se analiza.

Ante el descubrimiento, Pitali fue trasladado de inmediato al hospital de Alberdi. Posteriormente, durante la noche, fue derivado al hospital Ángel C. Padilla, en San Miguel de Tucumán, donde le practicaron una tomografía.

Los estudios permitieron establecer que tenía un proyectil alojado en la cabeza, por lo que los médicos resolvieron someterlo a una intervención quirúrgica para extraerlo.

De acuerdo con el testimonio de una fuente de la investigación, antes de ingresar al quirófano el hombre se encontraba consciente, podía desplazarse y manifestó su malestar por permanecer esposado.

Pericias y medidas judiciales

Mientras el sospechoso recibía atención médica, los investigadores continuaron trabajando en la vivienda donde ocurrió el femicidio. Durante la inspección observaron un importante desorden en el lugar, compatible con la posibilidad de que se hubiera producido un enfrentamiento físico previo al asesinato.

Los peritos encontraron además dos vainas servidas que podrían corresponder a los disparos que recibió Yudith y un arma de fuego calibre 22 que presentaba manchas de sangre.

Tanto el arma como las vainas fueron secuestradas para su análisis. También será sometido a peritajes balísticos el proyectil extraído de la cabeza del acusado, con el propósito de determinar si fue disparado por la misma arma encontrada en la vivienda.

Estos estudios resultarán importantes para reconstruir la secuencia del crimen y establecer si la herida que sufrió el sospechoso fue efectivamente autoinfligida, como sostiene la hipótesis preliminar.

Hasta el cierre de la jornada del miércoles, Pitali continuaba internado en el hospital Padilla, bajo coma inducido y conectado a un respirador.

Su condición médica obligó a la Fiscalía a adoptar medidas procesales para garantizar la continuidad de la investigación. El Código Procesal Penal de Tucumán establece que, cuando una persona es aprehendida, el Ministerio Público Fiscal dispone de un plazo de 48 horas para formalizar la investigación y formular los cargos correspondientes. Una vez vencido ese período, si no se concreta la audiencia, debe disponerse el cese de la aprehensión, salvo que exista otra medida legal que justifique la privación de la libertad.

Frente a la imposibilidad de avanzar inmediatamente con la imputación debido al estado de salud del sospechoso, la Fiscalía de Homicidios del Centro Judicial Concepción solicitó que su situación procesal pasara de aprehensión a detención, invocando razones de urgencia y peligro en la demora.

La medida busca evitar que los plazos procesales impidan mantener al acusado a disposición de la Justicia mientras permanece imposibilitado de participar en la audiencia correspondiente.

Una vez que su evolución médica lo permita, el Ministerio Público Fiscal prevé formularle cargos por el femicidio de Yudith Nazarena Jerez, una calificación penal que establece la prisión perpetua en caso de condena.

En paralelo, la investigación continúa con la recepción de declaraciones testimoniales a familiares y personas cercanas tanto a la víctima como al acusado. Los investigadores buscan reconstruir cómo era la relación de pareja, determinar si existían antecedentes de conflictos o violencia y establecer qué circunstancias pudieron desencadenar el asesinato.

La causa permanece bajo la dirección de la Fiscalía de Homicidios de Concepción, mientras se aguardan los resultados de las pericias balísticas y la evolución clínica del principal sospechoso, cuya recuperación será determinante para avanzar con la formulación de cargos.

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