Los gobiernos de Néstor Kirchner y Javier Milei lograron superávits gemelos (fiscal y comercial), pero con resultados económicos radicalmente opuestos. Mientras Kirchner combinó esos saldos positivos con crecimiento, empleo y mejora salarial, Milei registra deterioro de ingresos, destrucción de empresas y ajuste permanente.
En casi 30 meses de gestión, Javier Milei puede exhibir superávits gemelos, un logro que el consenso económico considera clave para el crecimiento sostenido. Sin embargo, el comportamiento de las principales variables bajo su administración desafía ese postulado.
Por el contrario, la gestión de Néstor Kirchner entre 2003 y 2007 también contó con superávits gemelos, pero en ese entonces se minimizaban atribuyéndolos al “viento de cola” externo. Hoy la ortodoxia los reivindica como factor determinante de la recuperación, aunque omite cómo se obtuvieron.
Néstor Kirchner 2003-2007: crecimiento con inclusión
Durante el kirchnerismo, el PIB creció entre 8% y 9% anual. La desocupación cayó del 20,4% al 7,8%. Se crearon más de 1,5 millones de empleos registrados y 183.690 nuevas empresas. El salario real acumuló una suba superior al 30%.
La inversión privada pasó del 14,2% al 16,6% del PIB. Las ventas en supermercados crecieron hasta 17,9% en 2006. La inflación anual se mantuvo entre 3,7% y 12,3%. La mora crediticia bajó de 18-20% a 4,1%. Las reservas internacionales pasaron de USD 11.048 millones a USD 45.566 millones, incluso tras cancelar la deuda con el FMI por USD 9.810 millones.
Javier Milei diciembre 2023-mayo 2026: ajuste y contracción
En el ciclo de Milei, la economía cayó 1,3% en 2024 y repuntó 4,4% en 2025, pero la desocupación subió del 5,7% al 7,7%. Se destruyeron 24.180 empresas y 317.179 puestos de trabajo registrados. El salario real acumula una caída promedio cercana al 9%.
La inversión privada bajó del 18,5% al 15,9% del PIB. El consumo masivo cayó 13,9% en 2024 y 2,6% en 2025. La inflación acumulada desde diciembre de 2023 hasta abril de 2026 es del 304%. La mora crediticia alcanzó el 7% en marzo de 2026, con 11,5% en familias. La deuda pública subió USD 71.383 millones y las reservas netas del BCRA siguen negativas en USD -6.500 millones.
Las diferencias estructurales
El contraste es abismal. Kirchner transformó el contexto favorable en un ciclo expansivo: tipo de cambio competitivo, paritarias, obra pública y fortalecimiento del mercado interno. Milei, en cambio, dilapidó el viento a favor con ajuste fiscal permanente, atraso cambiario, bicicleta financiera y apertura importadora.
Los superávits gemelos de Milei no expresan una economía dinámica, sino una de ajuste permanente y deterioro sociolaboral. El superávit fiscal se obtiene recortando jubilaciones, salarios públicos e inversión; el comercial, por importaciones comprimidas por la recesión interna.
“Los superávits gemelos no son una política económica en sí misma, sino el saldo de una determinada política económica”, plantea el análisis. La clave está en cómo se construyen, para qué se usan y qué dinámica productiva generan. Cuando la economía se maneja con dogmas, el saldo es el fiasco.

