domingo, septiembre 13, 2026

La industria argentina en crisis: advierten que podrían cerrar más de 3.000 fábricas este año

La falta de demanda y la caída de la producción están llevando al cierre de miles de empresas industriales en el país. Según un informe de la consultora I+D, este año podrían desaparecer unas 3.300 firmas del sector, mientras los empleos prometidos por el RIGI no alcanzan a compensar las pérdidas.

La escena se repite en cada rincón industrial: cuando una fábrica baja la persiana, las máquinas no encuentran comprador y terminan vendidas como chatarra. Un industrial que participó del remate de SKF, la multinacional de rulemanes que cerró su planta en Tortuguitas tras más de medio siglo de actividad, lo describió con crudeza: “Están cortando toda la fábrica con amoladora, todo vendido a pedazos”.

El dato oficial confirma la tendencia. El INDEC informó que en julio la actividad industrial cayó un 5% respecto de junio y un 4,9% interanual. Pero la novedad más preocupante es que se quebró la tendencia-ciclo, lo que sugiere que el piso del sector podría estar aún más abajo. Los indicadores adelantados ya venían encendiendo alarmas.

Un año de cierres y conflictos

En la última semana se multiplicaron los titulares sobre cierres y conflictos en la actividad manufacturera. Granja Tres Arroyos abrió un nuevo frente en Ezeiza, con suspensiones y retiro de maquinaria. Y después de más de 56 años, la acería DIN S.A. cerró sus puertas. Esta empresa había participado en grandes obras como el Hangar 5 de Aerolíneas Argentinas en Ezeiza y en el proyecto minero Veladero, entre otros. Ahora, simplemente no hay demanda.

Para Diego Coatz, exdirector ejecutivo de la UIA y director de la consultora I+D, el efecto “serrucho” de la actividad ya no muestra una recuperación, sino que consolida una tendencia descendente. En su informe contabilizó la pérdida de 420 empresas industriales solo en mayo, y más de 1.500 en lo que va del año. “No es una destrucción creativa. Es destrucción y punto. Si esta dinámica continúa, y con 4.000 industrias en mora, en 2026 podrían cerrar unas 3.300”, advierte el documento.

El problema de fondo sigue siendo la escasez de demanda. El titular de una firma autopartista que exporta a treinta países contó a Ámbito que su mercado interno se desplomó un 30%. En plena conversación, calculaba cuánto personal tendría que recortar si la demanda en Argentina se contrae otro 50%, un escenario que no le parece descabellado. Incluso evalúa achicar su fábrica, abandonar el mercado local y dedicarse exclusivamente a la exportación.

Máquinas que terminan como chatarra

El relato de los remates coincide con este panorama. Crece la oferta de máquinas provenientes de fábricas que cierran, pero no hay compradores ni siquiera para los productos más básicos. En un contexto donde pocos apuestan a ampliar la producción, máquinas utilizables terminan vendiéndose como chatarra. El país pierde capacidades productivas y los empresarios no logran reunir el dinero necesario para cubrir indemnizaciones y costos de cierre.

El desbalance entre sectores que crecen y los que retroceden se refleja en el mercado laboral. En junio, el empleo formal volvió a caer: se perdieron unos 12.260 puestos. Desde noviembre de 2023, son 354.128 los asalariados registrados que perdieron su trabajo (246.312 del sector privado, 87.629 del público y 20.187 en casas particulares).

RIGI: promesas que no compensan

Esta semana, el exministro de Economía Domingo Cavallo advirtió que hay que prestar más atención a los sectores intensivos en empleo y cuestionó que los beneficios fiscales se hayan dirigido a actividades con mayores ventajas competitivas, en lugar de extenderse a los rubros con dificultades.

Un informe de Misión Productiva señala que los 21 proyectos aprobados del RIGI prometen 95.158 puestos de trabajo: “Aun si se concretaran todos, equivaldrían apenas al 28% del empleo perdido”. La cifra incluye empleo directo e indirecto, permanente y temporario. Si se consideran solo los empleos directos y permanentes, serían alrededor de 13.400: apenas el 4% de los puestos perdidos.

En el país del RIGI, de las grandes inversiones energéticas y del boom minero, algo está fallando. En lugar de aprovechar esas locomotoras para traccionar a proveedores, industria y servicios nacionales, las fábricas cierran y las máquinas se cortan para ser vendidas como chatarra.

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