miércoles, agosto 26, 2026

El Tesoro de EE.UU. redobla la apuesta contra los “bond vigilantes” y el mercado anticipa una pulseada

El mercado de bonos estadounidense vive días de alta tensión. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, decidió intervenir para contener la suba de los rendimientos, pero los inversores que castigan la deuda pública, conocidos como “bond vigilantes”, no dan el brazo a torcer. El Tesoro duplicará las recompras de bonos a largo plazo, una medida que solo logró calmar temporalmente a los mercados.

El anuncio del Departamento del Tesoro, que entrará en vigencia el próximo 9 de septiembre, eleva el monto máximo de cada operación de recompra de u$s2.000 millones a u$s4.000 millones, como mínimo. La medida se mantendrá hasta el 4 de noviembre, durante el trimestre de refinanciamiento actual.

Según Philip Marey, estratega de Rabobank para Estados Unidos, el momento elegido sugiere un intento de frenar el rápido aumento de los rendimientos de los bonos a largo plazo, aunque el Tesoro justifique la decisión como un apoyo a la liquidez. La reacción inicial fue la esperada, pero luego los rendimientos de los bonos a 10 y 30 años se recuperaron, y el de 10 años incluso superó el nivel previo al anuncio.

Una pulseada que recién comienza

Bessent ya adelantó que podría aumentar aún más las recompras, lo que profundiza el enfrentamiento con los “bond vigilantes”. La pregunta que circula entre los expertos es si es posible interrumpir la suba de las tasas cuando los fundamentos macroeconómicos permanecen intactos: inflación elevada, crecientes déficits presupuestarios y una demanda de inversión ligada a la inteligencia artificial que no da tregua.

Mientras persistan las interrupciones en el suministro de petróleo, la preocupación por la inflación no desaparecerá. A eso se suma el aumento del gasto en defensa de EE.UU., que agrava el déficit federal en un contexto de escasa disciplina fiscal. Además, Washington compite por financiamiento con las enormes inversiones privadas en IA.

El costo de la intervención

La intervención del Tesoro no es gratuita. A corto plazo, se financia emitiendo deuda de corto plazo en lugar de deuda de largo plazo, pero el techo de deuda limita esa estrategia. Se espera que ese límite se alcance en 2027, y para entonces el panorama político podría complicar un aumento. Si el Tesoro se queda sin margen de maniobra y los rendimientos vuelven a dispararse, la Reserva Federal podría verse obligada a intervenir comprando bonos.

A diferencia del Tesoro, la Fed no tiene límites en la magnitud de sus intervenciones, lo que le otorga mucha más credibilidad en un enfrentamiento con las fuerzas del mercado. Irónicamente, este escenario podría dejar en un segundo plano el debate interno sobre la reducción del balance que impulsa el nuevo titular de la Fed, Kevin Warsh.

El influyente inversor Stanley Druckenmiller, mentor de Bessent, opinó en el Financial Times que “los mercados agregan información que ningún comité posee y los precios son la forma en que esa información llega a los tomadores de decisiones”. También advirtió: “Cada punto básico de supresión artificial del rendimiento es un subsidio a la procrastinación”. Y fue contundente: “Si el rendimiento a 30 años debe cotizar al 5,5% para equilibrarse, eso no es una crisis. Es una factura”.

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