Roger Federer fue incorporado oficialmente al Salón Internacional de la Fama del Tenis en una ceremonia celebrada en Newport, Estados Unidos, donde el suizo no pudo contener las lágrimas durante un discurso que repasó una de las carreras más brillantes del deporte.
A sus 45 años, el ganador de 20 títulos de Grand Slam se sumó al selecto grupo de leyendas del tenis mundial. Rodeado de familiares, amigos, exrivales y figuras históricas, Federer revivió los momentos que lo convirtieron en uno de los jugadores más admirados de todos los tiempos.
La emoción apareció en varias oportunidades durante una alocución que se extendió por casi media hora. El exnúmero uno del mundo recordó a quienes lo acompañaron desde sus inicios, mencionó a sus entrenadores y se detuvo especialmente al hablar de su familia.
Uno de los instantes más conmovedores llegó cuando comenzó a agradecer a Mirka, su esposa y compañera desde sus años como profesional. Federer intentó seguir, pero terminó quebrándose y recurrió al humor para recomponerse frente al público.
“Mi carta de amor al tenis continúa”
Lejos de considerar su ingreso al Salón de la Fama como un punto final, Federer dejó en claro que su vínculo con el tenis sigue vigente. El suizo, retirado del circuito desde 2022, aseguró que su relación con el deporte que marcó su vida continúa intacta.
“Mi carta de amor al tenis continúa”, expresó en una ceremonia en la que agradeció tanto por los títulos y reconocimientos como por las relaciones que construyó dentro y fuera de las canchas.
Federer también evocó sus comienzos y la admiración por quienes lo inspiraron de niño. Al referirse a su ídolo Stefan Edberg, volvió a emocionarse y explicó que se trataba de “lágrimas de felicidad”.
La ceremonia tuvo lugar en Newport, Rhode Island, uno de los sitios emblemáticos del tenis estadounidense. Federer fue homenajeado junto a la periodista y exjugadora Mary Carillo.
Una carrera para la historia del tenis
El ingreso al Salón de la Fama representa una nueva consagración para una trayectoria difícil de igualar. Federer conquistó 103 títulos en total, entre ellos 20 Grand Slams, y permaneció 310 semanas en la cima del ranking mundial.
Su palmarés incluye ocho Wimbledon, seis Abiertos de Australia, cinco US Open y un Roland Garros. Además, ostenta el récord de 237 semanas consecutivas como número uno del mundo.
Sin embargo, el suizo buscó poner el foco más allá de las estadísticas. Para él, el reconocimiento fue una oportunidad para valorar el camino recorrido, las personas que lo acompañaron y su relación con un deporte que, según sus propias palabras, significó el mundo.
Entre lágrimas y aplausos, Federer recibió su lugar en el Olimpo del tenis. Una consagración esperada para una figura que no solo acumuló títulos y récords, sino que construyó una de las carreras más influyentes y admiradas en la historia del deporte.

