Canadá cayó 3-0 ante Marruecos en octavos de final del Mundial, pero su entrenador Jesse Marsch aseguró sentirse orgulloso del equipo. El seleccionado norteamericano, que hizo historia al sumar su primer punto, primera victoria y primer triunfo en fase eliminatoria, dominó gran parte del partido pero falló en la definición.
“Estoy muy orgulloso de ser el DT de Canadá y, por muy orgulloso que esté, lo estoy aún más de la forma en que nuestros chicos han jugado hoy”, declaró Marsch en conferencia de prensa.
El técnico estadounidense lamentó la ausencia de Alphonso Davies, quien se perdió el partido por una recaída en su lesión muscular. “Ayer no se encontraba bien en el entrenamiento, le hicimos una resonancia magnética y no se apreciaba nada, pero notaba molestias en el isquiotibial”, explicó. “Fue la decisión correcta para protegerlo a él y a su carrera”.
Davies, que apenas jugó unos minutos en el torneo, reconoció su frustración: “Queremos que los jugadores que salgan al campo estén al 100% para disputar el partido; yo aún no lo estaba. Fue duro estar allí sentado, viendo el partido, sabiendo que no estoy al 100%”.
Un partido de dos caras
Marsch analizó el desarrollo del encuentro: “Creo que controlamos totalmente al séptimo equipo del mundo en la primera parte, control total. Solo había un equipo en el campo. Y luego no fuimos capaces de rematar”. El primer gol de Marruecos cambió el rumbo, obligando a Canadá a adelantarse y dejando espacios.
“Antes de hoy, si me hubieras dicho que tu equipo iba a jugar así, te habría respondido: ‘Hay muchas posibilidades de que ganemos el partido'”, afirmó.
Mirar hacia adelante
El DT instó a sus jugadores a tomar el torneo como un trampolín. “Los desafié a que comprendieran que podemos jugar así siempre. Frente a los mejores equipos del mundo, podemos rendir mejor ese día”.
“El reto es: ¿Podemos seguir profundizando en lo que estamos haciendo con el equipo? ¿Podemos inculcar un auténtico ADN canadiense en el tipo de fútbol que queremos jugar?”, señaló. “Es un privilegio contar con una selección canadiense que compite a niveles que hace 10 años ni siquiera se podían soñar”.
“Esa emoción conlleva mayores expectativas. Nadie está más decepcionado que nosotros, pero tenemos que seguir pensando en cómo mejorar”, concluyó.

