El delantero estadounidense Folarin Balogun admitió que anticipaba una fuerte controversia tras la decisión de la FIFA de suspender su sanción por tarjeta roja en el Mundial, luego de que el presidente Donald Trump intercediera ante Gianni Infantino.
Balogun, de 25 años, fue expulsado el 1 de julio en el triunfo 2-0 de Estados Unidos sobre Bosnia y Herzegovina por pisar el tobillo del defensor Tarik Muharemovic. La roja implicaba una suspensión automática de un partido.
Días después, la FIFA aplicó una medida excepcional: dejar en suspenso la sanción por un período de prueba de un año, amparándose en el artículo 27 de su Código Disciplinario. Trump se atribuyó el logro, lo que generó críticas de la UEFA y exárbitros.
La resolución permitió a Balogun jugar los octavos de final ante Bélgica, convirtiéndose en uno de los temas más comentados del torneo. “Mi reacción inicial fue de alegría, pero supe que iba a causar mucha polémica”, dijo el martes en CBS Mornings. “Casi percibía nerviosismo en mis compañeros, era algo único”.
El delantero confesó que fueron días confusos: asumió un rol secundario en los entrenamientos para mantener la moral alta antes de saber si podría jugar. “Nos enteramos en el autobús. Todo el mundo gritaba y vitoreaba. Fue un trayecto intenso”, recordó.
Pese al ruido externo, Balogun aseguró que separó la emoción del trabajo. “Todos somos profesionales. No fue difícil una vez que superamos el anuncio inicial”, afirmó. Bélgica, visiblemente enojada con la FIFA, goleó 4-1 a Estados Unidos y dejó fuera al equipo norteamericano.

