El Hospital Avellaneda entregó una silla de traslado con componentes posturales adaptados a Franco Nicolás, un niño de 8 años que se atiende en ese centro desde su nacimiento, para facilitar sus desplazamientos y mejorar su interacción con el entorno.
La entrega se concretó en el marco de las políticas integrales de asistencia que lleva adelante el Ministerio de Salud Pública, a cargo de Luis Medina Ruiz, junto al Gobierno de Tucumán, y contó con el acompañamiento de la subdirectora técnica de la institución, Roxana Pereyra.
El equipamiento resulta clave para el niño y su familia por los traslados frecuentes que realiza junto a su abuela y tutora, Fátima, tanto dentro de la provincia como hacia la ciudad de Buenos Aires, donde también recibe atención médica en el Hospital Gutiérrez.
Un seguimiento que empezó al nacer
Franco realiza su seguimiento y tratamiento en el Hospital Avellaneda desde su nacimiento. Allí recibe un abordaje interdisciplinario en el Servicio de Rehabilitación, con atención en fisiatría, kinesiología, fonoaudiología y terapia ocupacional, mientras que algunos controles especializados se llevan adelante en Buenos Aires.
La médica fisiatra del hospital, Lucía Haurigot Posse, explicó que el niño requiere un abordaje específico debido a su condición neurológica y a las dificultades que presenta para mantener el control postural.
“Franco tiene 8 años y presenta un diagnóstico de parálisis cerebral con epilepsia, con compromiso de los cuatro miembros. No posee control de tronco y su control cefálico es bastante agotable, por lo que requiere distintas medidas posturales”, detalló la profesional.
La silla entregada es plegable y cuenta con componentes posturales que permiten adecuarla a sus necesidades. Según la fisiatra, el objetivo es facilitar el traslado diario y, al mejorar la postura, también mejorar su conexión, su interacción con el medio y su calidad de vida.
Cómo se integra al tratamiento
El dispositivo se suma al tratamiento que Franco desarrolla en el Servicio de Rehabilitación, donde cada disciplina interviene de acuerdo con sus necesidades. Desde fonoaudiología se trabaja la deglución y la comunicación, teniendo en cuenta que, si bien no posee comunicación oral, presenta intención comunicativa a través de gestos y miradas.
En kinesiología, el abordaje está orientado al mantenimiento de los rangos articulares y al trabajo postural, mientras que terapia ocupacional interviene en aspectos vinculados con la interacción, la conexión con el entorno y las adaptaciones necesarias para favorecer sus cuidados y su desenvolvimiento cotidiano.
Para Fátima, la nueva silla representa una ayuda concreta para afrontar los numerosos desplazamientos que realizan durante el año. “Estoy muy conforme con la silla. Nos beneficia un montón porque es justo para lo que necesitamos, los traslados y los viajes. Viajamos mucho a Buenos Aires por temas médicos”, contó.
La abuela y tutora destacó además el acompañamiento que recibe Franco en el Hospital Avellaneda desde pequeño. “Desde que nació yo lo traigo acá. Tiene su fisiatra, la fonoaudióloga, terapia ocupacional, pediatra, todo”, expresó.
Para concretar esta respuesta, los equipos de Rehabilitación, Servicio Social, Compras y Gerencia del Hospital Avellaneda trabajaron de manera articulada en la evaluación y gestión del requerimiento, procurando que el equipamiento respondiera de manera adecuada a las necesidades del paciente.
Este tipo de intervenciones refleja el abordaje integral que promueve el Ministerio de Salud Pública, con una mirada centrada no solo en el tratamiento de cada paciente, sino también en las condiciones que permiten sostener sus cuidados, favorecer su autonomía y acompañar a las familias.
En esta línea, la gestión sanitaria que conduce Luis Medina Ruiz, bajo los lineamientos del gobernador Osvaldo Jaldo, continúa articulando recursos y equipos profesionales para brindar respuestas oportunas y accesibles a las necesidades de la comunidad.

