En el marco del Día del Instrumentador Quirúrgico, el ministro de Salud Luis Medina Ruiz recorrió el Hospital del Niño Jesús y dialogó con una de las profesionales que trabaja a diario en ese efector. Se trata de María Deolinda Rodríguez, licenciada en Instrumentación Quirúrgica y enfermera universitaria, con 31 años de ejercicio profesional.
Rodríguez destacó que la instrumentación combina conocimientos técnicos, precisión, capacitación y una sensibilidad especial para acompañar a los pacientes pediátricos. Su tarea, explicó, empieza mucho antes de que el paciente entre al quirófano.
Preparación previa y atención integral
La profesional señaló que el trabajo de los instrumentadores comienza con la preparación del acto quirúrgico y la previsión de los recursos materiales y humanos necesarios para cada procedimiento. En el Hospital del Niño Jesús, esa función tiene particularidades porque los pacientes atraviesan distintas etapas de la vida, desde la primera infancia hasta la adolescencia.
“Nos abocamos a la atención holística del paciente. Desde la preparación para el acto quirúrgico, prevemos todos los recursos, tanto materiales como humanos, para los procedimientos”, explicó Rodríguez.
El equipo está capacitado para intervenir en especialidades como neurocirugía, cirugía general, urología y cirugía cardiovascular. La instrumentadora también mencionó la incorporación de tecnología y la proyección hacia procedimientos de mayor complejidad.
Contención y desafío emocional en pediatría
Para Rodríguez, la tarea no se limita al componente técnico. Ante la vulnerabilidad de una persona que debe ingresar a un quirófano, la empatía y la contención son fundamentales.
“Siempre nos ponemos en el lugar del paciente y con cada uno volcamos toda nuestra contención, nuestro amor y nuestra dedicación para lograr que pueda recuperar su salud”, expresó.
La instrumentadora reconoció que trabajar en el ámbito pediátrico implica un desafío emocional adicional. “Es muy difícil trabajar con niños porque cuesta abstraerse de la realidad pediátrica, pero ponemos nuestra mejor predisposición y todas nuestras capacidades para lograr la recuperación del paciente”, afirmó.
Una trayectoria de 31 años
Su vínculo con la profesión comenzó hace 31 años, cuando realizaba cirugías de adultos en otro hospital público. El ingreso al Hospital del Niño Jesús marcó un cambio importante en su carrera.
“Llegué a este hospital con muchos miedos. Estaba acostumbrada a realizar cirugías de adultos y venir a hacer pediatría me costó mucho. Además, cuando ingresé tenía a mi bebé recién nacido, entonces había muchas emociones encontradas”, recordó.
Con los años, esa incertidumbre inicial se transformó en una extensa trayectoria dentro de la institución. Rodríguez aseguró sentirse feliz con la profesión elegida y valoró el reconocimiento que alcanzaron los instrumentadores como integrantes fundamentales de los equipos quirúrgicos.
Actualmente, el servicio cuenta con 24 instrumentadores distribuidos para atender cinco quirófanos, con jornadas que pueden extenderse hasta 12 horas y cobertura también durante fines de semana y feriados.
A 31 años de haber iniciado su camino, María Deolinda Rodríguez resume en su experiencia una tarea que se desarrolla detrás de las puertas del quirófano y que conjuga preparación científica, responsabilidad y sensibilidad humana, sobre todo cuando quien espera recuperar su salud es un niño.

