jueves, septiembre 17, 2026

Yerba Buena admite que el colapso del Camino del Perú “supera” al municipio: 130.000 vehículos y obras trabadas desde hace 30 años

El secretario de Gobierno de Yerba Buena, Fernando de la Orden, admitió que el Camino del Perú se convirtió en uno de los puntos más conflictivos del tránsito cotidiano y que la problemática excede las competencias municipales. “Es algo muy complejo y preocupante. Sin dudas, uno de los sectores más conflictivos en el tránsito cotidiano”, afirmó el funcionario.

De la Orden explicó que la situación involucra a todo el sector metropolitano integrado por Yerba Buena, San Miguel de Tucumán y la zona de Cebil Redondo. La ruta provincial 315 atraviesa distintas jurisdicciones, lo que dificulta la adopción de decisiones conjuntas entre los municipios y la Provincia.

El funcionario remarcó que, desde hace varios años, Yerba Buena es el único municipio que mantiene de manera permanente agentes de tránsito sobre el Camino del Perú. Los operativos se desarrollan desde la madrugada hasta altas horas de la noche y cuentan con personal equipado con conos, balizas luminosas, bastones refractarios y dispositivos de iluminación LED para ordenar la circulación.

Los números que explican la saturación

Las estadísticas del Centro Integral de Monitoreo reflejan la magnitud del movimiento vehicular. Durante agosto ingresaron y egresaron del municipio alrededor de 630.000 vehículos, mientras que el sector conformado por el Camino del Perú y avenida Perón concentró más de 130.000 rodados.

Según el municipio, ese flujo no corresponde únicamente a residentes de Yerba Buena, sino también a miles de personas que diariamente circulan desde y hacia Cebil Redondo, San José, Tafí Viejo y numerosos barrios y urbanizaciones del noroeste del Gran San Miguel de Tucumán.

De la Orden advirtió que todos los accesos al municipio presentan elevados niveles de riesgo vial, entre ellos Camino del Perú, avenida Aconquija, Solano Vera y Camino de Sirga. La situación se agrava en los horarios de mayor circulación, cuando coinciden trabajadores, estudiantes, transporte público, camiones y vehículos particulares. A ello se suma el intenso movimiento de alumnos y familias en las inmediaciones de establecimientos educativos, en sectores donde la infraestructura peatonal resulta insuficiente para el volumen de tránsito.

Qué puede hacer el municipio y qué no

Respecto de las posibilidades de intervención municipal, De la Orden recordó que el Camino del Perú forma parte de la ruta provincial 315 y que las obras de transformación dependen de la Dirección Provincial de Vialidad. El municipio puede realizar tareas complementarias como mejoras en la iluminación, bacheo, colocación de señalética y mantenimiento del entorno, aunque no tiene competencia para ejecutar una remodelación integral de la traza.

El funcionario también recordó que en 2024 se realizó el primer conversatorio metropolitano sobre movilidad, con la participación de distintos actores del Gran San Miguel de Tucumán. Si bien de esas reuniones surgieron propuestas para mejorar la circulación, explicó que no pudieron concretarse debido a la intervención que corresponde al Estado provincial sobre esa ruta.

Consultado sobre las medidas prioritarias, De la Orden sostuvo que la principal necesidad es generar una nueva vía de circulación que alivie la saturación del Camino del Perú, al considerar que el crecimiento demográfico de la zona continuará incrementando la demanda vehicular.

Como segunda medida, planteó la necesidad de rediseñar el sistema de transporte público. En ese sentido, destacó que Yerba Buena amplió recientemente la flota del MuniBus con tres nuevas unidades, lo que permitió conectar toda la ciudad mediante un sistema de trasbordo que posibilita llegar de norte a sur y de este a oeste utilizando un único boleto.

Un problema que viene desde los años 90

La problemática tiene su origen en el fuerte crecimiento urbano registrado desde la década de 1990. Localidades como Cebil Redondo, Villa Carmela, San José, Yerba Buena y distintos sectores de San Miguel de Tucumán y Tafí Viejo experimentaron una importante expansión inmobiliaria, a la que posteriormente se sumó el desarrollo de Lomas de Tafí. Sin embargo, la infraestructura vial prácticamente no acompañó ese crecimiento.

Actualmente, el tramo más comprometido comprende aproximadamente siete kilómetros entre el cruce de las avenidas Perón y Belgrano y la ciudad de Tafí Viejo, donde la ruta provincial 315 cambia su denominación a avenida Roca tras un giro de 90 grados. Allí convergen funciones de ruta provincial, avenida urbana, acceso a barrios, corredor del transporte público y conexión entre municipios.

En las horas pico se estima que circulan alrededor de 2.000 vehículos por hora, entre ellos camiones vinculados a la actividad citrícola, cinco líneas de colectivos, automóviles particulares, vehículos de alquiler, motocicletas, bicicletas, peatones e incluso carros de tracción a sangre, en un corredor donde además persiste la falta de veredas adecuadas.

Los proyectos para ampliar el Camino del Perú llevan más de tres décadas sobre la mesa. Desde los años 90, la Dirección Provincial de Vialidad impulsó distintas iniciativas para transformar la ruta en una vía de cuatro carriles, con platabanda central, nuevas rotondas, repavimentación, iluminación y mejoras urbanísticas. Si bien en 2021 y nuevamente en 2023 el Gobierno provincial retomó la propuesta de ampliación, posteriormente informó que la falta de presupuesto impidió avanzar con las obras.

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