La cumbre peronista de la semana pasada dejó un objetivo claro: reincorporar a los gobernadores Osvaldo Jaldo (Tucumán) y Raúl Jalil (Catamarca) al esquema nacional del PJ, de cara al armado electoral de 2027. Sin embargo, el kirchnerismo condiciona el regreso y pide hechos, no promesas.
Durante el encuentro, que reunió a gobernadores, Sergio Massa, Máximo Kirchner, Germán Martínez, José Mayans y Gerardo Zamora, se acordó impulsar el regreso de los mandatarios norteños, que hoy mantienen diálogo fluido con la Casa Rosada a través de Diego Santilli y Santiago Caputo.
La estrategia contempla que Zamora dialogue con Jaldo y que Ricardo Quintela haga lo propio con Jalil. Todos se conocen desde hace años, por lo que la comunicación no sería un obstáculo.
Sin embargo, desde el kirchnerismo marcan la cancha. “Las puertas están abiertas, pero tienen que mostrar con hechos que quieren jugar con el peronismo”, advirtieron cerca de Cristina y Máximo Kirchner, en referencia a la necesidad de que los gobernadores voten en contra de la derogación de las PASO y acompañen las leyes clave que se traten en el Congreso.
“No les pedimos ningún candidato ni que salgan con el cartel de ‘Cristina libre’, pero muestren con hechos el lugar dónde están parados”, precisó un dirigente del círculo íntimo del cristinismo.
En privado, Máximo Kirchner sostiene que si los gobernadores vuelven al peronismo, “tienen que ir a la cola”, porque “ya es muy difícil confiar en ellos”. La desconfianza persiste tras la cumbre en el Hotel Emperador.
En el entorno de Kicillof, en tanto, se muestran más flexibles. “Hay que putearlos ahora y abrazarlos el año que viene”, resumió un funcionario bonaerense, aunque también pidieron definir si “van a jugar con los libertarios o con el peronismo”.
El gobernador bonaerense, Axel Kicillof, participó de la cumbre pero se desmarcó rápidamente: el Movimiento Derecho al Futuro (MDF) tiene su propio ritmo y no quiere que le impongan tiempos.
La interna tucumana, un factor clave
La amenaza de que el peronismo nacional presente un candidato propio en Tucumán si Jaldo no se alinea es real. El gobernador tucumano está enfrentado con Juan Manzur, quien aún conserva influencia sobre un sector del justicialismo provincial.
Jaldo le fue restando aliados a Manzur, sumando a figuras como la intendenta Rossana Chahla y el diputado Javier Noguera. Sin embargo, desde el entorno de Manzur aseguran: “El que tiene que llamar a la unidad es el Gobernador. Si no lo hace, competiremos contra él”.
En la cumbre se advirtió que si Jaldo decide aliarse con Milei, el peronismo nacional impulsará un candidato propio, y Manzur podría ser ese nombre, poniendo en jaque el proyecto del actual gobernador.
La situación de Jalil
En Catamarca, el escenario es distinto. Jalil tiene una sociedad política con la senadora Lucía Corpacci, presidenta del PJ provincial y cercana a Cristina Kirchner. Existe un pacto no escrito para que el intendente Gustavo Saadi sea su sucesor, mientras Jalil buscaría una banca en el Senado.
Pero el gobierno nacional presiona para que Jalil continúe cuatro años más, aprovechando una enmienda constitucional que le permitiría un nuevo mandato. Una estrategia que también evalúa el gobernador salteño Gustavo Sáenz.
El peronismo busca repatriar a ambos mandatarios, pero el kirchnerismo no está dispuesto a ceder en sus condiciones. La pulseada recién comienza.

