Los gobernadores del Norte Grande impulsan una Ley Federal de Zonas Cálidas para que las provincias del NOA y el NEA accedan a tarifas eléctricas diferenciales durante el verano, tal como ocurre con el gas en la Patagonia. La iniciativa, que se presentará en el Senado en los próximos días, apunta a corregir asimetrías históricas y reducir el impacto del consumo estacional en los hogares del norte.
El proyecto, impulsado por legisladores del bloque Independencia y otros espacios políticos del norte, sostiene que en regiones con temperaturas extremas la refrigeración es una necesidad esencial para la salud y la habitabilidad, no un lujo. Por eso, busca replicar el mecanismo de subsidios que beneficia a las provincias frías, pero aplicado al consumo eléctrico de verano.
El respaldo de Tucumán
El secretario de Energía y Servicios Públicos de Tucumán, Martín Viola, ratificó el apoyo provincial a este régimen, aunque remarcó que el debate debe encuadrarse en una perspectiva federal, con acuerdos entre todas las jurisdicciones. El funcionario explicó que la discusión no se limita al aumento del consumo, sino que también contempla la realidad económica del norte, donde los ingresos promedio son menores que en el sur.
Según Viola, un hogar tucumano consume entre 100 y 300 kWh en condiciones normales, pero en los meses de calor la demanda asciende a entre 500 y 600 kWh, un incremento cercano al 75%. Este salto, combinado con menores ingresos, hace que las facturas de electricidad pesen mucho más en el bolsillo de las familias del norte.
Qué propone el proyecto
La iniciativa contempla subsidiar el excedente de consumo generado por las altas temperaturas, con un mecanismo similar al de la zona fría. Según estimaciones oficiales, la implementación para el NOA tendría un costo anual de unos 90 millones de dólares para el Estado nacional, cifra que los gobernadores buscarán negociar con la Jefatura de Gabinete, a cargo de Diego Santilli.
El beneficio también alcanzaría a micro, pequeñas y medianas empresas y al comercio regional, que dependen de la refrigeración para conservar productos y sostener su actividad. En esos rubros, el aumento del consumo eléctrico termina trasladándose a los precios finales, lo que reduce la competitividad.
Viola subrayó que las provincias del norte no tienen capacidad financiera para afrontar por sí solas un esquema de subsidios de esta magnitud. Por eso, consideró que una ley nacional es la única vía para garantizar financiamiento, previsibilidad y permanencia en el tiempo.
Infraestructura y demanda creciente
En materia de infraestructura, el funcionario destacó que las inversiones realizadas en Tucumán permitieron reducir los cortes de suministro y asegurar el abastecimiento en los picos de demanda. Sin embargo, alertó que el consumo eléctrico crece entre un 5% y un 8% anual, lo que obliga a ejecutar nuevas obras de gran escala y a avanzar hacia fuentes de energía más limpias.
Entre los proyectos estratégicos se destaca la repotenciación de la línea de alta tensión El Bracho-Villa Quinteros, actualmente en ejecución. Esa obra duplicará la capacidad de transporte hacia el sur tucumano y mejorará el abastecimiento a localidades como Tafí Viejo, Cebil Redondo y Villa Carmela, reduciendo el riesgo de colapsos durante las olas de calor más intensas.

