La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, visita Argentina este lunes y martes en un gesto de respaldo político a Javier Milei, a pesar de que el país ha incumplido al menos dos de las tres metas clave del programa acordado en 2025.
Georgieva nunca había pisado el país desde que asumió su cargo en 2019, aunque Argentina es el principal deudor del organismo, con el 34% de las acreencias totales. La última visita de una titular del FMI fue la de Christine Lagarde en 2018, para la cumbre del G20, y antes en julio de ese año, tras el préstamo récord de 50.000 millones de dólares al gobierno de Mauricio Macri.
Durante su estadía de 48 horas, Georgieva dará una conferencia de prensa junto al ministro de Economía, Luis Caputo, se reunirá con Milei en Casa Rosada y con todo el Gabinete. El martes viajará a Neuquén para visitar Vaca Muerta, y también se encontrará con el titular del Banco Central, Santiago Bausili, académicos y referentes del sector privado.
Una visita política más que técnica
Analistas consultados coinciden en que la visita busca apuntalar al Gobierno, no negociar metas. Claudio Loser, ex director del FMI para el Hemisferio Occidental, señaló: “La visita a la Argentina es más de relaciones públicas que de garantías. No hay que entenderla como de negociación, sino a un país que es el principal deudor pero que está aplicando un programa muy acorde con el FMI”. Y agregó: “si hay cabos sueltos, Georgieva apoyará”.
Daniel Marx, ex negociador de la deuda externa, consideró que la visita se debe en parte a que “Argentina es el mayor deudor del Fondo por lejos”. Para Marx, la revisión técnica de las metas queda en manos del staff, mientras que Georgieva se ocupa de “la continuación del mismo programa” y de que “su desarrollo va a ser normal”. En su charla con Milei, estimó, se hablará de “los desafíos que pueden existir en 2027” para reducir la vulnerabilidad macro antes de las elecciones.
Las metas incumplidas: reservas y déficit fiscal
El programa con el FMI fija tres metas principales, y dos de ellas están en problemas. La más evidente es la acumulación de reservas netas en el BCRA. Al cierre de 2025, Argentina había acumulado unos 10.500 millones de dólares menos de lo pactado. El Fondo ya concedió un segundo waiver en mayo pasado, y flexibilizó la meta permitiendo al BCRA comprar 11.800 millones de dólares menos.
La otra meta virtualmente incumplida es la fiscal, pilar del programa de Milei y Caputo. Para junio de 2026, el FMI exigía un superávit primario de 6,86 billones de pesos. Según la consultora Outlier, si se descuentan los ingresos extraordinarios (como privatizaciones), el superávit real del primer semestre fue de 6,3 billones, 0,36 billones por debajo de la meta. La consultora advierte que “el segundo semestre debe generar más superávit primario que el primero, tornando el objetivo muy exigente”.
La única meta que se mantiene en pie es la de financiamiento cero del BCRA al Tesoro. Sin embargo, el contexto económico complica el panorama: el consumo masivo cayó en junio por sexto mes consecutivo (según Scentia), y las ventas pymes acumulan una baja del 2,5% en el año (CAME). Además, los salarios reales privados registrados volvieron a caer en mayo, con siete bajas en ocho meses. Si la tendencia no se revierte, el cumplimiento de las metas del FMI seguirá en duda.

