La Selección Argentina remontó un partidazo ante Inglaterra por 2 a 1 en las semifinales del Mundial 2026 y el próximo domingo enfrentará a España en la final. Los goles de Enzo Fernández y Lautaro Martínez en los últimos minutos sellaron una victoria que tuvo un claro ganador en el banco: Lionel Scaloni le ganó la batalla táctica a Thomas Tuchel.
Scaloni sorprendió en la formación inicial al sacar a Rodrigo De Paul, de bajo rendimiento en el torneo, y poner a Giuliano Simeone. El jugador del Atlético de Madrid respondió con sacrificio e intensidad. Además, movió a Julián Álvarez al sector izquierdo para formar un 4-1-4-1 en defensa y ayudar a los laterales ante los veloces extremos ingleses.
Tras el gol de Anthony Gordon a los 55 minutos, el cuerpo técnico argentino notó que Inglaterra bajó la presión. Scaloni reemplazó a Leandro Paredes por Nicolás González para sumar un atacante por las bandas, desde donde llegaban las mejores ocasiones. A falta de 20 minutos, hizo tres cambios: Nicolás Otamendi por Lisandro Martínez, De Paul por Simeone y Gonzalo Montiel por Nahuel Molina. Tuchel, en tanto, sacó a Gordon y metió a Ezri Konsa, un lateral.
En el minuto 82, Tuchel metió a Nico O’Reilly y Dan Burn, ambos de gran altura, pensando solo en despejar centros. A los 85, Enzo Fernández recibió solo en la medialuna y, con todos los ingleses dentro del área, clavó un remate que ni Bellingham ni Pickford pudieron detener. El empate fue un mazazo que Inglaterra no supo asimilar.
La remontada se completó en el descuento: un tiro de Alexis Mac Allister al palo, un centro de Messi con la derecha y un cabezazo de Lautaro Martínez para el 2-1. La jugada expuso la pasividad defensiva inglesa: Mac Allister remató sin marca y Lautaro apareció solo en el área chica, con siete ingleses frente a cinco argentinos.
Entre el minuto 55 y el 92, Argentina tuvo en promedio el 88% de posesión. Tuchel, que ya había sufrido una remontada similar con el Bayern Munich ante el Real Madrid en la Champions 2023/2024 (goles de Joselu en los minutos finales), demostró temor y falta de imaginación para cerrar el partido.

