sábado, julio 11, 2026

Milei impulsa una campaña contra el peronismo vinculando a Messi con su gobierno, según investigación

El gobierno de Javier Milei puso en marcha una operación digital para instalar que la Selección argentina está alineada con el oficialismo y no con el kirchnerismo, con el objetivo de atribuirle al peronismo un supuesto rechazo hacia Lionel Messi y el plantel campeón del mundo, según reveló El Destape. La estrategia, definida en Casa Rosada como “la falacia del hombre de paja”, busca fabricar una grieta en un universo que los datos muestran como “dos universos separados”.

El manual importado

El pasado 9 de julio, en el Día de la Independencia, el secretario de Estado norteamericano Marco Rubio convocó a más de sesenta países —entre ellos Argentina— a una cumbre en Washington para coordinar una respuesta contra lo que la Casa Blanca llamó “resurgimiento del terrorismo transnacional de extrema izquierda”. El encuentro, previsto para el 15 de julio, actualiza una estrategia antiterrorista firmada por Trump en mayo, orientada a organizaciones “antiestadounidenses, anarquistas o asociadas con Antifa”. Según el Washington Post, diplomáticos europeos temen que se amplíe la definición legal de organización terrorista para vigilar ciudadanos.

La fórmula es la misma que durante el Plan Cóndor: correr el cerco de lo punible para que la protesta social, el activismo climático o la crítica periodística queden del lado de la amenaza. El portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott, describió el fenómeno como “una amenaza antigua que resurge con fuertes vínculos transnacionales”, colocando bajo el paraguas antiterrorista a organizaciones de izquierda en plena reconfiguración geopolítica sobre los recursos de América Latina, entre ellos el litio, el gas de Vaca Muerta y el petróleo del Atlántico Sur.

Operaciones y falacias

Milei incorporó esa gramática al terreno futbolístico. Según El Destape, en Casa Rosada existe una orden de sostener la “falacia del hombre de paja” contra el peronismo: instalar que la Selección está emparentada con Milei y no con el kirchnerismo. El sector de Santiago Caputo, con el influencer Daniel Parisini —”Gordo Dan”—, empujó esa idea en redes. Tras el triunfo agónico ante Egipto, Parisini tuiteó: “Les duró poco la alegría a los kukitas”. Caputo afirmó que “las fuerzas del cielo operan de maneras misteriosas”, adjudicando el triunfo al “aura” libertario.

La avanzada manipuló comentarios críticos a posturas políticas de la selección como prueba de una “campaña” contra el plantel. Las “pruebas” incluyen un desafortunado comentario de la actriz Florencia Peña sobre la salud del padre de Messi y observaciones sobre las posturas públicas de los jugadores frente a reclamos sociales o la presencia del capitán en la Casa Blanca junto a Trump en medio del genocidio en Gaza.

El mensaje fue replicado por trolls y bots —se investiga la presunta participación del “Equipo Jorge”, un grupo de ciberataque coordinado desde Israel— y por portavoces como Eduardo Feinmann, Luis Majul y Jonatan Viale. El Presidente reforzó la maniobra: ofreció ceder la Casa Rosada al plantel si se consagra campeón, con la condición de que ningún funcionario asista, un gesto en espejo con el faltazo de la Selección en 2022. También elogió a Messi como una figura “seis desvíos estándar por encima de la media” y fulminó a dirigentes kirchneristas por críticas pasadas al capitán.

El mecanismo tuvo una deriva caricaturesca cuando Feinmann, tras asegurar que detesta a los mexicanos y difundir una versión desmentida sobre amenazas contra Ecuador, fue calificado de “pseudoperiodista” por la presidenta Claudia Sheinbaum: la épica futbolera convertida en excusa para blindar voces afines.

Fabricar enemigos

Un informe de Reputación Digital sobre 162.000 menciones entre el 1 y el 8 de julio detectó que, cuando el Gobierno o Milei aparecen en la conversación futbolera, el sentimiento neto cae a valores muy negativos: 80,5 puntos bajo cero para el Gobierno, 66,9 para Milei, mientras la Selección y Messi superan el 70% de aprobación. La consultora concluyó que emparentar críticas al Presidente con supuestas campañas kirchneristas no logró trasladar apoyo político, porque se trata de “dos universos separados”.

La construcción de adversarios no se detuvo en lo local. El equipo de comunicación digital de Casa Rosada amplificó durante el Mundial mensajes racistas e islamófobos contra selecciones africanas y árabes. La socióloga Mercedes Máspero registró picos de 340.215 comentarios negativos contra el país en un solo día, con plantillas automatizadas que repiten en varios idiomas “disgusting human beings” para la Argentina.

En esa conversación reapareció el eufemismo de “refugio” que camufló la llegada de jerarcas nazis y que hoy reivindica Peter Thiel, empresario tecnológico aliado de la Casa Blanca, quien en el manifiesto de Palantir calificó de prescindibles a las culturas que “no aportaron nada a la humanidad”. Palantir, dedicada al software de vigilancia masiva, es la herramienta que sostiene la ampliación del concepto de terrorismo que impulsa Rubio.

Negocio redondo

La retórica pretende naturalizar la concesión de negocios llave en mano a “aliados”. El mismo 9 de julio, el consorcio YPF-ENI-XRG adjudicó el gasoducto troncal de Argentina LNG a la alianza entre la estadounidense Pumpco y la italiana Bonatti, con la argentina Contreras Hermanos. La obra, de 527 kilómetros entre Vaca Muerta y la costa rionegrina, moviliza una inversión que supera los tres mil millones de dólares y es el mayor contrato de ductos en la historia energética argentina.

Pumpco pertenece al empresario propietario del Inter Miami, el club que albergó a Messi. En la misma semana en que el Gobierno construye a Messi como símbolo intocable, una compañía ligada a su club se queda con una obra estratégica sobre los recursos energéticos argentinos, mientras Techint-Sacde vuelve a quedar afuera.

La etapa superadora del entreguismo es el Super RIGI, una ampliación del régimen de incentivo para grandes inversiones que, según el Presidente, tiene más de 150.000 millones de dólares comprometidos. El esquema blinda durante décadas los beneficios impositivos y cambiarios de los grandes capitales extranjeros.

“Muchos de los terroristas se disfrazan de periodistas para tener una protección especial y abusar de privilegios que tienen los periodistas para hacer actos terroristas”, disparó Milei el viernes en una entrevista radial, remarcando la asociación automática entre crítica y desestabilización. El resultado es una comunidad nacional construida sobre tensiones que el país no tenía. Travestir de orgullo nacional la entrega de recursos a aliados que contribuyen a luchar contra “enemigos” construidos para fragmentar una sociedad pauperizada. Terroristas, comunistas, kukarachas: la deshumanización es fundamental para justificar la supresión del oponente. Es historia repetida, pero no por eso menos fatal.

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