La informalidad laboral en Argentina alcanzó un récord del 44,2% en el primer trimestre del año, según el Indec. Esto implica una caída de 340.000 empleos formales frente a un aumento total de 180.000 puestos, y trae consecuencias en recaudación, aportes jubilatorios y morosidad familiar.
Federico Sturzenegger, ministro de Desregulación, reconoció en redes que el gobierno generó unos 400.000 empleos, pero con una caída del empleo formal y un aumento de 630.000 informales e independientes. “¿Esto es bueno o no? Difícil de saber. Hay cambios en las modalidades de trabajo más flexibles”, señaló.
El perjuicio para el Estado
La informalidad golpea la recaudación: según ARCA, cayó un 5% en el primer semestre de 2026, con una baja real de entre 5 y 6 puntos en ingresos por Seguridad Social pese a un crecimiento nominal del 27%. Esto vacía el sistema jubilatorio y agrava la insostenibilidad de la Anses, con bonos congelados en 70.000 pesos desde marzo de 2024.
El perjuicio para los trabajadores
Quienes trabajan en negro pierden indemnizaciones y horas extra. Las horas trabajadas por registrados cayeron 1,7% interanual en el tercer trimestre de 2025. Además, la cobertura de salud se redujo del 67,5% al 65,4% de la población entre 2023 y 2025, lo que implica 742.000 afiliados menos, según el Instituto Argentina Grande.
El problema del aumento en la morosidad
La morosidad en créditos familiares alcanzó el 12,7% en mayo, con 19 subas consecutivas. El economista Federico Machado explicó que los trabajadores desplazados se relocalizan en actividades flexibles pero insuficientes, y recurren al crédito. La morosidad en fintech supera el 30%. Mariana González, de CIFRA, vinculó el fenómeno a la “mayor financialización”. Agustín Salvia, de la UCA, detalló que muchos créditos se tomaron en 2024 con salarios en alza, pero el atraso salarial de 2025 disparó los impagos, priorizando gastos corrientes.

