La Justicia Federal investiga a siete efectivos de la Policía de Tucumán que llegaron al lugar donde se secuestraron 66 kilos de cocaína en la Ruta Nacional 34, en el límite entre Salta y Tucumán, sin autorización para actuar en esa jurisdicción. El caso incluye un presunto intento de robo del cargamento, conocido como “mejicaneada”.
El episodio comenzó el domingo alrededor de las 9, cuando una vecina del paraje El Potrero alertó a la Policía de Salta sobre dos mujeres que llegaron a su casa en estado de shock tras una balacera. Al llegar, los efectivos encontraron una Renault Duster marrón con al menos siete impactos de bala, un neumático destruido y vidrios estallados. Dentro de la vivienda estaban Ivana Georgina Portal, médica de Gendarmería Nacional en Tartagal, y Delia Yolanda Tame, esteticista de la misma ciudad.
Las mujeres declararon que fueron perseguidas desde una estación de servicio YPF en Rosario de la Frontera por dos camionetas, una blanca sin patente y otra azul, cuyos ocupantes disparaban para obligarlas a detenerse. Mientras los policías salteños investigaban, apareció José Alfredo “Yuya” Troichuque, quien huyó al sur al ver a los uniformados.
Minutos después llegó otra camioneta con hombres que se identificaron como policías de Tucumán, afirmando que realizaban patrullajes, pese a estar a unos 20 kilómetros de su jurisdicción. Ante las inconsistencias, la Policía de Salta intervino a la Justicia Federal. Con autorización de la auxiliar fiscal Carolina Salas, se inspeccionó la Renault Duster y se halló un doble fondo con 64 ladrillos de cocaína, totalizando 66 kilos.
Portal y Tame fueron detenidas. Horas después, Troichuque fue arrestado cuando intentaba ingresar a Tucumán por el paso de El Tala, junto a su pareja Adriana Angélica Ita, en un auto diferente al de la huida.
Los policías bajo la lupa
Los siete efectivos tucumanos abandonaron el lugar sin dar explicaciones. En una audiencia el lunes, el fiscal federal Ricardo Toranzos confirmó que estaban en una jurisdicción ajena sin autorización. Se movilizaban en una camioneta blanca particular, conducida por un uniformado con otros tres agentes. Tras descubrir la droga, se retiraron sin dejar constancia ni informar su actividad.
Los superiores de los policías desconocían el patrullaje y no autorizaron ninguna investigación en Salta. Se allanó el destacamento de 7 de Abril, donde se secuestró la camioneta, el libro de guardia, teléfonos celulares y armas reglamentarias. Toranzos indicó que son siete los investigados: cuatro que participaron directamente y tres asignados al destacamento. Las armas serán sometidas a pericias balísticas, y el acta de actuaciones fue confeccionada con fecha posterior sin mencionar lo ocurrido en El Potrero.
Hipótesis del caso
La principal hipótesis es que las mujeres fueron atacadas por un grupo liderado por Troichuque para robar la cocaína. La información sobre el transporte podría haber sido filtrada por quien entregó la droga o alguien cercano a las transportistas. Sobre los policías, se barajan dos posibilidades: que hayan sido contratados por Troichuque para participar en el robo, o que tuvieran un acuerdo previo con los dueños de la droga para facilitar el traslado y acudieran en auxilio de las mujeres al enterarse del ataque. Los investigadores descartan que estuvieran en un patrullaje rutinario. “Estuvieron ahí porque alguien los llamó. Cuando se analicen los celulares se sabrá”, señaló una fuente judicial.
Paralelamente, el jefe de la Policía de Tucumán, Joaquín Girvau, separó preventivamente a los siete efectivos, los puso a disposición de la Justicia Federal de Salta e inició un sumario administrativo interno. Su situación dependerá del avance de la investigación judicial.

