miércoles, julio 1, 2026

La pelea por el poder en 2027: Milei y el peronismo se juegan todo en la provincia de Buenos Aires

La elección de 2027 se definirá entre La Libertad Avanza y el peronismo, con la provincia de Buenos Aires como territorio decisivo. El nombramiento de Diego Santilli como jefe de gabinete es una pieza clave en el tablero que se arma de cara a los comicios.

Santilli, sucesor de Manuel Adorni, busca ser gobernador bonaerense desde que en noviembre de 2021 ganó por un punto la elección para diputado nacional. Con la crisis del PRO, su mala relación con Mauricio Macri y el ascenso de Javier Milei, su carrera parecía terminada. Sin embargo, se benefició de la polémica de José Luis Espert y los problemas de Adorni para negociar con Karina Milei un puesto que no comprometa su objetivo electoral.

Su único competidor visible es Sebastián Pareja, pero el operador de la hermana presidencial es un desconocido para los más de 17,5 millones de habitantes del principal distrito del país. Si Milei no comete errores y Santilli evita los problemas de su antecesor, el año que viene estará en campaña para arrebatarle la provincia al peronismo. Los Milei lo necesitan competitivo en ese territorio clave.

La interna del peronismo: Cristina vs. Kicillof

Para el peronismo, la elección bonaerense también es definitoria y explica la tensión entre Cristina Fernández de Kirchner y Axel Kicillof. Detenida desde hace más de un año e inhabilitada de por vida para cargos públicos por la Corte Suprema, la ex presidenta consideró siempre a la provincia su “retaguardia”. Por eso eligió a Kicillof como candidato a gobernador y nunca esperó su insubordinación: hoy cuestiona sus gestos de autonomía y no descarta jugar contra su ambición presidencial. “Nunca imaginó que desde la retaguardia le clavaran una puñalada”, dice una fuente cercana a CFK.

Kicillof, en cambio, cree que ganó las elecciones ejecutivas de 2023 y legislativas de 2025 pese al “desastre” del Frente de Todos y el ajuste de Milei. El cuestionamiento directo de Máximo Kirchner en Parque Lezama tensó la relación y abrió interrogantes: ¿puede haber negociación o la ruptura es irreversible? ¿Quiénes serían los mediadores? ¿Los intendentes que buscan una salida negociada o Sergio Massa, que se beneficia del conflicto?

Quienes dialogan con Kicillof aseguran que Cristina aplica contra él un método ya usado con otros candidatos. Además, el gobernador cree que Milei y Santilli lograrán eliminar las PASO, lo que obligaría a las facciones del peronismo bonaerense a una interna inédita en casi cuatro décadas.

Kicillof y su “deber histórico”

El gobernador, creador del Movimiento Derecho al Futuro, se apoya en encuestas que le dan una imagen positiva del 53% en la provincia, muy por encima de la decena de precandidatos que amagan con pelear por la gobernación. Por eso piensa que el año que viene deberá hacer campaña junto al candidato que pretenda heredarlo. “Siente un deber histórico”, afirma un allegado.

¿Puede haber un pacto que preserve la provincia para Cristina y garantice apoyo al proyecto presidencial de Kicillof? Hoy parece imposible. Máximo lanzó la candidatura presidencial de CFK y se espera que la ex presidenta mueva una ficha. En La Plata dicen que Kicillof está dispuesto a una reunión, pero no en este contexto. “Hace falta una tarea colectiva”, señala un dirigente que aún cree en un entendimiento.

Massa, el actor que observa

Por ahora, Sergio Massa disfruta la pelea, pero cerca suyo advierten que si el enfrentamiento se profundiza, sus intereses peligran. Un peronismo roto pone en riesgo la provincia y conspira contra el candidato a gobernador del PJ. Massa no descarta ser candidato a gobernador. ¿Podría enfrentar a Santilli? Se conocen desde fines de los 90, cuando militaban para Ramón “Palito” Ortega contra Eduardo Duhalde.

¿El choque entre Cristina y Kicillof habilita a Massa para ordenar la oferta opositora? ¿Podrá actuar como mediador? Todos saben que Massa intentará hasta el final ser candidato a presidente y enfrentar o disuadir a Kicillof.

La mayoría de los protagonistas del fallido Frente de Todos coinciden en que, si el peronismo vuelve al poder, debe tener un único líder. Falta mucho y al mismo tiempo no tanto. Solo algo es seguro: la pelea bonaerense y la nacional son la misma pelea.

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