lunes, mayo 11, 2026

El empleo de adultos mayores creció un 96% en una década: la jubilación ya no alcanza

El empleo de personas de 65 años y más creció un 95,9% entre 2016 y 2025, según un informe de la consultora Politikón Chaco. La caída del poder adquisitivo de las jubilaciones empuja a cada vez más adultos mayores a seguir trabajando, muchas veces en condiciones precarias.

El informe, al que tuvo acceso Tendencia de Noticias, revela que en el cuarto trimestre de 2016 había 14.363 trabajadores de 65 años o más en la provincia. Para el mismo período de 2025, esa cifra saltó a 28.138 personas, lo que representa un incremento absoluto del 95,9%. La participación de este grupo sobre el total de ocupados pasó del 4,0% al 6,5%, ubicando a la provincia como la segunda con mayor peso de este segmento en el país, solo detrás de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (7,6%).

Cuentapropismo e informalidad: las caras de la precarización

En cuanto a la composición de ese empleo en 2025, el informe detalla que el 42,4% de los adultos mayores ocupados trabaja como cuentapropista, el 41,0% como asalariado, un 11,7% como patrón y un 4,9% como trabajador familiar sin remuneración. Este último dato es significativo: la provincia presenta uno de los niveles más altos de ayuda familiar no remunerada en este rango etario a nivel nacional.

A nivel federal, la dinámica es igualmente contundente. Mientras que el total de ocupados en el país creció un 17,8% entre 2016 y 2025, el segmento de adultos mayores lo hizo en un 32,6% (686.160 personas). El documento destaca que “la tasa de actividad del grupo llegó a 18,9% y la de empleo a 18,1%, ambas las más altas de la serie iniciada en 2016”.

El informe de Politikón Chaco es tajante al analizar las causas. Según el texto, la predominancia del cuentapropismo (48,1% del total nacional) “no parece responder solamente a una elección individual o a una búsqueda de independencia laboral; por el contrario, la dinámica sugiere una creciente necesidad de generar ingresos por fuera de esquemas laborales más estables, en un contexto donde las jubilaciones pierden capacidad de compra y muchas personas mayores deben continuar trabajando para sostener sus gastos cotidianos”. En este sentido, añade que “la expansión del cuentapropismo entre los adultos mayores aparece así más vinculada a estrategias de supervivencia económica que a una transición voluntaria hacia formas más flexibles de empleo”.

Otro eje crítico es el avance de la informalidad. Entre los adultos mayores asalariados, la desprotección ganó terreno de manera alarmante: “la informalidad trepó al 55,7% en 2025 frente al 47,0% de 2016”. El documento advierte que “hoy, más de la mitad de los asalariados de 65 años y más trabajan en condiciones informales, lo que sugiere que la permanencia laboral de este grupo etario está cada vez más asociada a estrategias de supervivencia económica que a una continuidad voluntaria de la vida laboral”.

Rubros exigentes y brechas territoriales

Resulta llamativo que rubros físicamente exigentes lideren el ranking del autoempleo entre los mayores. La construcción se ubica como la principal actividad, concentrando el 12,7% de los cuentapropistas mayores, seguida por el comercio de alimentos y bebidas (11,3%) y las actividades jurídicas y contables (7,8%).

El análisis territorial muestra brechas extremas. Mientras aglomerados como Gran Tucumán y Posadas superan el 6% de participación de adultos mayores, en ciudades patagónicas como Comodoro Rivadavia o Neuquén la cifra apenas roza el 1%. El informe concluye que este crecimiento del empleo independiente y precario refleja “las dificultades de los ingresos previsionales para cubrir el costo de vida y la necesidad de extender la vida laboral más allá de la edad jubilatoria”.

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